Niall Coll advierte en Dublín de que la sinodalidad sin formación sólida puede derivar en “discusiones interminables” y señala la debilidad catequética como un problema central.
El obispo de Raphoe, Niall Coll, ha asegurado que las nuevas generaciones de católicos en Irlanda manifiestan una creciente demanda de fundamentos doctrinales firmes y mayor claridad en la enseñanza de la Iglesia.
Durante un acto celebrado en la parroquia del Espíritu Santo en Kimmage Manor, en Dublín, el prelado reflexionó sobre la búsqueda de sentido y verdad entre los jóvenes nacidos después de 1995. Explicó que estos se desarrollan en un contexto cultural poscristiano, marcado por la fragmentación digital y moral, y sin la memoria heredada de la Irlanda católica tradicional.
En este escenario, afirmó que muchos jóvenes anhelan “claridad, coherencia y tradición”, y se sienten atraídos por una fe con solidez doctrinal, profundidad sacramental y continuidad con la herencia eclesial. “¿Qué cree realmente la Iglesia?”, planteó como una de las preguntas fundamentales que estos jóvenes formulan.
El obispo advirtió que los procesos sinodales, si no están firmemente arraigados en la Escritura y la doctrina, pueden convertirse en debates sin rumbo claro. Subrayó que la renovación eclesial requiere una catequesis sólida y una preparación adecuada de los catequistas, señalando la debilidad formativa como una de las causas de la fragilidad actual.
También alertó sobre la influencia de fuentes fragmentadas y polarizadas en internet, que en muchos casos sustituyen la formación estructurada que antes se recibía en parroquias y centros educativos.
Para Coll, la sinodalidad exige no solo participación, sino comprensión doctrinal. “El pueblo de Dios no puede discernir unido si no es capaz de expresar lo que cree y por qué”, afirmó.
El prelado concluyó que el futuro del catolicismo en Irlanda dependerá de que la Iglesia logre ser “a la vez sinodal y coherente”: capaz de escuchar con profundidad, enseñar con claridad, formar con intención y dar testimonio en un mundo herido.
