El caso de Päivi Räsänen reabre el debate sobre la libertad religiosa en Europa tras una sentencia por “incitación”
El Tribunal Supremo de Finlandia condenó a la parlamentaria cristiana Päivi Räsänen por un folleto publicado en 2004 en el que defendía el matrimonio entre un hombre y una mujer, una resolución que ha suscitado inquietud internacional acerca de la libertad religiosa y de expresión en Europa.
Según informó InfoCatólica, la sentencia —adoptada por tres votos frente a dos— considera que Räsänen cometió un delito de “incitación contra un grupo” debido al contenido del folleto titulado “Hombre y mujer, Él los creó”, que abordaba la sexualidad desde una perspectiva cristiana.
El tribunal sostiene que el texto contiene expresiones que “ofenden a los homosexuales como grupo en razón de su orientación sexual”. En consecuencia, impuso una multa equivalente a 20 días tanto a Räsänen como al obispo luterano Juhana Pohjola, además de sancionar a la Fundación Luterana de Finlandia, responsable de la publicación. Las multas ascienden a 1.800 euros para la parlamentaria, 1.100 euros para el obispo y 5.000 euros para la fundación, y se ordenó retirar las partes consideradas ilegales del folleto en internet.
El origen del caso resulta llamativo: ningún ciudadano presentó denuncia por el folleto de 2004. La investigación comenzó tras un tuit publicado por Räsänen en 2019, en el que citaba un pasaje de la carta a los Romanos y cuestionaba el apoyo de su Iglesia a un evento del Orgullo LGBT. A partir de entonces, la Fiscalía revisó textos antiguos en busca de posibles delitos.
El asesor jurídico de ADF International, Sean Nelson, criticó duramente la decisión, calificándola de “pensamiento verdaderamente orwelliano”. “Nadie presentó nunca una queja sobre su folleto escrito hace 20 años. Los fiscales lo descubrieron en una especie de caza de brujas”, denunció.
Por su parte, Räsänen expresó su “profunda decepción” por el fallo, asegurando que no se ha respetado su derecho fundamental: “Estoy profundamente decepcionada de que el tribunal no haya reconocido mi derecho humano básico a la libertad de expresión”. La parlamentaria insistió en que seguirá defendiendo sus convicciones: “Defiendo las enseñanzas de mi fe cristiana y seguiré defendiendo mi derecho y el de cada persona a compartir sus convicciones en el espacio público”.
Además, anunció que recurrirá ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, subrayando que el caso trasciende su situación personal: “Esto no es solo sobre mi libertad de expresión, sino sobre la de cada persona en Finlandia”.
El Tribunal Supremo absolvió a Räsänen de los cargos relacionados con el tuit que originó el proceso, aunque mantuvo la condena por el folleto.
La sentencia ha provocado reacciones en el ámbito político y religioso internacional. El congresista estadounidense Riley Moore advirtió de una tendencia preocupante en Occidente: “Estados Unidos no puede quedarse de brazos cruzados mientras los fundamentos cristianos de Occidente son destruidos”. En la misma línea, el sacerdote Benedict Kiely afirmó que este caso convierte a Räsänen en “el canario en la mina de carbón para la libertad religiosa en Europa”.
Especialmente controvertido ha sido que el delito se haya encuadrado en una sección del código penal relativa a “Crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad”, lo que ha intensificado las críticas sobre la proporcionalidad de la condena.
El caso abre así un nuevo capítulo en el debate europeo sobre los límites de la libertad de expresión y religiosa, en un contexto de creciente tensión entre la legislación antidiscriminación y las manifestaciones públicas de fe.
