El Patriarca de Jerusalén llama a vivir la Pascua como una esperanza activa frente al sufrimiento en Tierra Santa.
El Cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, ha advertido sobre las consecuencias del odio y la violencia en Tierra Santa durante su homilía de Pascua, celebrada el 5 de abril de 2026 en la basílica del Santo Sepulcro.
En un contexto marcado por el conflicto, el purpurado afirmó que «demasiadas tumbas han sido excavadas de nuevo por el odio, la violencia y la venganza», subrayando la urgencia de una paz auténtica basada en la justicia y la esperanza cristiana.
Durante la celebración, Pizzaballa destacó que la resurrección de Cristo no es solo un hecho del pasado, sino una llamada a transformar la realidad presente. «La Pascua comienza no con una explicación, sino con un desgarro», señaló, evocando la escena evangélica de María Magdalena ante el sepulcro vacío.
El Patriarca explicó que ese vacío no representa ausencia, sino vida, y que la primera reacción —«no sabemos»— refleja una fe que no se apoya en certezas humanas, sino en la acción de Dios. «El Resucitado no está donde nosotros lo habíamos puesto», afirmó, insistiendo en que Dios desborda nuestras previsiones y rompe nuestros esquemas.
En su reflexión, también aludió al simbolismo de la piedra del sepulcro, que representa todo aquello que el ser humano considera definitivo. «La Pascua nos dice: no lo es», subrayó, recordando que la resurrección no elimina el sufrimiento, pero sí abre un horizonte nuevo de sentido y esperanza.
Citando a San Pablo —«buscad las cosas de arriba»—, el cardenal explicó que la fe pascual no implica huir del mundo, sino vivirlo desde una perspectiva renovada. «Nuestra vida no está definida por el miedo o el pecado, sino por la esperanza del Resucitado», añadió.
El Patriarca también insistió en el carácter universal del mensaje cristiano: «Si la muerte ha sido vencida, ninguna vida está demasiado perdida para ser buscada». En este sentido, invitó a no resignarse ante la violencia y a no encerrar a Cristo en «estrategias de supervivencia».
En uno de los momentos más incisivos de la homilía, Pizzaballa planteó la pregunta evangélica «¿dónde lo habéis puesto?», aplicándola a la realidad actual: cada vez que se acepta que la muerte tiene la última palabra, se vuelve a encerrar a Cristo en el sepulcro.
Finalmente, el Patriarca concluyó con una llamada a una fe viva y comprometida: «La Pascua no es una frase para repetir; es una puerta que cruzar», animando a los fieles a seguir a Cristo con una esperanza activa incluso en medio del sufrimiento.
