Donald Trump ha criticado duramente al Papa León XIV por su postura ante la guerra en Irán, extendiendo así un conflicto que ya había marcado sus relaciones con la Iglesia católica.
El presidente estadounidense expresó su descontento el 12 de abril de 2026, mientras regresaba a Washington desde Florida. En sus redes sociales y en declaraciones a la prensa en la pista del aeropuerto, Trump afirmó que el Papa no está "haciendo un buen trabajo" y lo describió como "una persona muy liberal".
El enfrentamiento se originó en un comentario del Pontífice, quien sugirió que una "ilusión de omnipotencia" alimenta el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Aunque es habitual que papas y presidentes mantengan posiciones distintas, resulta inusual que un pontífice critique directamente a un líder estadounidense. La respuesta de Trump ha sido igualmente excepcional.
"El Papa León es débil en materia de crimen y terrible en política exterior", escribió el presidente, añadiendo que rechaza un Papa que considere aceptable que Irán posea armas nucleares. En sus declaraciones posteriores insistió: "No nos gusta un Papa que dice que está bien tener un arma nuclear".
Junto a sus palabras, Trump publicó una imagen en la que aparece vestido con una túnica bíblica, imponiendo manos sobre un hombre postrado mientras otros observan con admiración, en una representación que sugiere poderes casi divinos.
Las críticas del presidente llegaron después de una vigilia de oración en la Basílica de San Pedro, donde León XIV no mencionó explícitamente a Estados Unidos ni a Trump, pero su mensaje parecía dirigido a los líderes estadounidenses que han justificado la guerra en términos religiosos. El Papa ha afirmado que Dios "no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra, sino que las rechaza", citando el Antiguo Testamento: "aunque multipliques las oraciones, no escucharé; vuestras manos están llenas de sangre".
Antes del alto el fuego, cuando Trump advirtió sobre ataques masivos contra Irán, el Pontífice calificó tales comentarios como "realmente inaceptables". En su crítica actual, Trump amplió el alcance de sus reproches, manifestando que tampoco desea un Papa que critique la intervención estadounidense en Venezuela. El presidente vinculó esta queja al derrocamiento del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero, ejecutado por su administración, y alegó que Venezuela enviaba grandes cantidades de drogas a Estados Unidos.
