Trump renueva sus críticas hacia el Papa León XIV en medio de tensiones políticas internas en Estados Unidos.
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Donald J. Trump ha vuelto a arremeter contra el Papa León XIV mediante su cuenta de Truth Social, esta vez con una crítica dirigida al pontífice tras su encuentro con el alcalde de Chicago, Brandon Johnson. En su mensaje, Trump escribió: “Alguien debería explicarle al Papa que el alcalde de Chicago es inútil, y que Irán no puede tener un arma nuclear”. El comentario llega después de que el Papa, originario de Chicago, se reuniera con Johnson, un demócrata en su primer mandato que ha sido crítico con la Administración Trump.
La embestida del presidente no solo apunta al pontífice, sino que parece diseñada para colocar a los líderes católicos de su órbita política en una encrucijada. Entre los posibles candidatos republicanos para 2028 figuran el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, ambos católicos practicantes cuya posición se ve complicada por los ataques de Trump al Papa. El presidente parece buscar forzar una toma de posición que podría afectar su viabilidad electoral.
No es la primera vez que Trump y León XIV chocan públicamente. En abril pasado, el presidente realizó declaraciones que calificaban al Papa de “débil en el crimen” y “débil en armas nucleares”. Aunque posteriormente eliminó una imagen generada por inteligencia artificial que lo representaba de forma inapropiada, sus palabras fueron ampliamente condenadas como irrespetuosas. El obispo Robert Barron, designado por Trump en una comisión sobre libertad religiosa, llegó a afirmar que el presidente “debe una disculpa al Papa” por sus declaraciones.
El nuevo ataque se produce en un momento en que el apoyo de Trump entre los católicos ha experimentado un retroceso, atribuible tanto a sus críticas al Papa como a sus posiciones en materia militar y económica. El alcalde Johnson respondió a Trump señalando que sus acciones agravan la situación de las familias trabajadoras de Chicago, ciudad que ha padecido dificultades económicas vinculadas en parte a las políticas migratorias de la administración anterior.
Aunque los comentarios recientes de Trump resultan menos severos que los de abril, su estrategia parece consistir en un flujo continuo de provocaciones que debilitan la posición de Vance y Rubio en su aspiración al voto católico. Ambos políticos saben que en algún momento deberán tomar distancia de Trump, aunque el momento y la forma dependerán de sus circunstancias particulares.
Con las elecciones de medio término en el horizonte, Trump parece priorizar el control sobre el movimiento MAGA frente a consideraciones electorales más amplias. Sus ataques al Papa podrían tener consecuencias significativas para los candidatos republicanos católicos, quienes deberán transitar un escenario político complejo mientras procuran mantener el respaldo de su base electoral.
