El obispo de Saint Cloud denuncia el aumento de la presencia y las prácticas de los agentes federales del Immigration and Customs Enforcement (ICE) en su diócesis, así como el impacto que esto tiene en las comunidades migrantes.
En la diócesis de Saint Cloud, situada a unos sesenta kilómetros de Minneapolis, el obispo Patrick Neary ha observado cómo los agentes del ICE patrullan las calles, generando temor entre las comunidades latinas y somalíes. Según relató a medios vaticanos, estos agentes se han acercado incluso a las comunidades eclesiales con alta presencia latina, lo que ha provocado que muchas personas eviten salir de sus hogares por miedo a ser detenidas, esposadas y separadas de sus familias.
La ciudad de Saint Cloud cuenta con aproximadamente 70.000 habitantes, de los cuales el 13 % de las familias son de origen somalí. La mayoría son migrantes, aunque sus hijos han nacido en Estados Unidos. Mons. Neary denunció que estas comunidades también han sido objeto de redadas y detenciones por parte del ICE, lo que ha generado enfrentamientos y un sentimiento generalizado de exclusión y humillación. Afirmó que se les ha calificado como personas que no merecen permanecer en el país y que provienen de culturas poco respetables, lo que ha llevado a un estado de profunda desesperación.
El obispo advirtió que la legislación actual permite al ICE ingresar a parroquias, escuelas y hogares sin necesidad de una orden judicial, en ocasiones basándose únicamente en un mandato administrativo. Esta situación, según indicó, representa una violación de las libertades fundamentales y alimenta la preocupación de que el estado de derecho y el orden público estén en riesgo de desmoronarse.
Entre la población también existe una opinión extendida que considera que el ICE simplemente cumple con su labor. Mons. Neary comprende que el miedo hacia los inmigrantes puede llevar a algunos a verlos como delincuentes, tal como se les etiqueta, pero considera esta percepción preocupante. Además, señaló que la persecución afecta incluso a migrantes vulnerables que han iniciado procesos legales para obtener la ciudadanía y cuentan con certificación de inmigración regular. Algunos de ellos son abordados por agentes del ICE fuera de los tribunales de inmigración, lo que genera inquietud sobre los criterios utilizados para las detenciones.
El obispo subrayó que Estados Unidos tiene el derecho de proteger sus fronteras, pero también reconoció que quienes huyen de la pobreza extrema o la violencia tienen derecho a emigrar. En su opinión, es necesario hallar un equilibrio entre estas dos realidades.
La situación ha alcanzado un punto en que acudir a misa se ha convertido en una actividad peligrosa para muchos fieles. Para proteger a su comunidad, la diócesis ha optado por transmitir la misa en español a través de Youtube, plataforma en la que los asistentes no pueden ser localizados. Aunque esta práctica ya existía antes de la intensificación de las operaciones del ICE, ahora resulta aún más imprescindible para evitar poner en riesgo a los participantes.
