Un encuentro que reitera el compromiso de la UNESCO con la paz y los derechos humanos en un mundo en crisis.
Último boletín
El 25 de septiembre de 2026, el Director General de la UNESCO, Khaled Ahmed El-Enany Ali Ezz, recibió al Papa León XIV en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura en París. La visita se produce 46 años después de que San Juan Pablo II acudiera a esa misma institución, en 1980. El-Enany subrayó que la presencia del Pontífice supone una "poderosa confirmación de valores compartidos", en sintonía con la encíclica Magnifica Humanitas, y un llamamiento a situar la paz, la dignidad humana y el diálogo en el centro de cuantas acciones se emprendan para ofrecer a las generaciones más jóvenes la esperanza de un futuro mejor.
El discurso del Director General se desarrolló en varios idiomas —comenzó en inglés y concluyó en francés— y calificó el encuentro de "momento verdaderamente histórico". Agradeció la visita en nombre de los 194 Estados Miembros y de los cerca de 5.000 empleados de la organización, y aprovechó la ocasión para reafirmar los vínculos con la Santa Sede, observadora permanente en la UNESCO desde 1952.
El-Enany recordó que la UNESCO trabaja ante todo con personas: estudiantes, docentes, científicos, investigadores, artistas y comunidades locales. Su misión, dijo, es ayudarles a desarrollar su potencial y defender sus derechos y su dignidad, con especial atención a quienes atraviesan crisis o conflictos, allí donde la solidaridad resulta más urgente.
En su intervención abordó los distintos ámbitos de acción de la organización. Señaló la educación como pilar esencial para cultivar "valores, habilidades y pensamiento crítico", así como para promover "la paz, los derechos humanos y el desarrollo sostenible". Habló también de la necesidad de combatir el discurso de odio y de impulsar una ciencia ética y abierta, orientada al bien común. Y destacó el papel de la cultura en la construcción de "puentes entre pueblos y naciones", fomentando el diálogo intercultural y el respeto a la diversidad.
Entre las prioridades que enumeró figuran el apoyo a África, la defensa de los derechos de mujeres y niñas, la atención a los pequeños estados insulares amenazados por el cambio climático y la escucha activa de la juventud, cuyas voces describió como fuente de inspiración. Preservar el legado del pasado y preparar a las nuevas generaciones para los retos que se avecinan —desde la protección del planeta hasta la inteligencia artificial— centró buena parte de su mensaje.
Precisamente sobre la inteligencia artificial mostró su preocupación más explícita. Afirmó que esta tecnología debe permanecer al servicio de la humanidad y que nada puede sustituir el discernimiento, la conciencia moral ni la empatía. Se comprometió a garantizar que la inteligencia artificial sea "ética, accesible, equitativa y sostenible", y reafirmó su confianza en la primacía de la inteligencia humana como el recurso más valioso y duradero, que exige gestionar las herramientas tecnológicas con responsabilidad y al servicio del bien común.
Para cerrar su intervención, El-Enany reclamó un multilateralismo renovado, capaz de afrontar los desafíos del siglo XXI sin abandonar los valores fundamentales que guían a la UNESCO desde su fundación.
Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.
¿Crees que la UNESCO debería tener un papel más activo en regular el desarrollo de la inteligencia artificial a nivel mundial?
¿Qué te parece que la educación sea considerada el pilar fundamental para promover la paz y los derechos humanos según esta organización?
Tu opinión es importante. Comparte tu punto de vista con respeto.
Participa en la conversación con respeto. Tu comentario se publicará automáticamente, aunque podrá ser retirado por la redacción.

Comentarios (0)