El Vaticano ha confirmado la culpabilidad del sacerdote argentino Damián Rodríguez Alcobendas por abuso sexual a un menor, tras un proceso que se extendió durante años y que ha generado conmoción en la comunidad donde ejercía.
El religioso, conocido como “padre Damián” en Nordelta, un exclusivo barrio cerrado en la zona norte de Buenos Aires, fue declarado responsable por un tribunal eclesiástico de la Santa Sede por un delito grave contra el sexto mandamiento cometido con un menor. La condena implica la prohibición perpetua para ejercer cualquier función sacerdotal o administrativa dentro de la Iglesia, así como la imposibilidad de impartir docencia teológica o pastoral y de asumir responsabilidades sobre menores.
Durante quince años, Rodríguez Alcobendas dirigió la parroquia Sagrada Familia en Nordelta y actuó como capellán en varios colegios católicos de esa comunidad, que alberga a unas 50.000 personas. Según la revista local Locally, el sacerdote era una figura central en la vida religiosa del barrio, reconocido por su estilo firme y directo en los sermones, aunque también generaba cierta incomodidad por su poca tolerancia hacia las interrupciones de niños durante las misas.
En 2020, en plena pandemia, el sacerdote llamó la atención al recorrer las calles de Nordelta en la caja de una camioneta 4x4 para bendecir hogares y recolectar donaciones mediante transferencias y códigos QR, ante la imposibilidad de celebrar misas presenciales. Sin embargo, años después se conoció la denuncia por abuso sexual contra un menor, que fue investigada por la justicia eclesiástica y finalmente llegó a la Santa Sede.
El Obispado de San Isidro informó que el Colegio para el Examen de los Recursos en Materia de Delitos Graves rechazó la apelación presentada por Rodríguez Alcobendas, ratificando la condena. Además de la prohibición perpetua para ejercer funciones eclesiásticas, se le impuso una pena de cinco años de prohibición para el ejercicio público del ministerio sacerdotal, con la advertencia de que el incumplimiento de esta sanción podría derivar en la dimisión del estado clerical.
La noticia ha generado reacciones encontradas entre los residentes de Nordelta. Algunos vecinos expresan incredulidad y respeto hacia el sacerdote, mientras que otros manifiestan indignación y rechazo ante la gravedad de los hechos. En 2025, en medio de la controversia, Rodríguez Alcobendas fue nombrado capellán en la sede de Pacheco de la Congregación de las Hermanas Siervas de María, lo que también generó polémica.
El comunicado oficial del Obispado subraya que el religioso no podrá desempeñar cargos dependientes de autoridades eclesiásticas ni ejercer tutorías o asesoramientos a menores en ningún ámbito. Esta resolución forma parte de un proceso que busca garantizar la protección de los menores y la integridad dentro de la Iglesia, en un contexto donde la lucha contra los abusos sexuales ha cobrado mayor visibilidad y compromiso institucional.
