Un terremoto en Colombia expone la fragilidad de una capilla colonial y las hostias consagradas, provocando una respuesta reverente de recuperación por parte del clero local.
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El 10 de agosto de 2026, un terremoto sacudió Colombia, provocando que varias hostias consagradas cayeran al suelo en la capilla Virgen del Rosario de Chiquinquirá, ubicada en el municipio de Roldanillo, en el departamento del Valle del Cauca. El sismo, que tuvo lugar a las 7:34 de la mañana, causó daños significativos en la capilla, que data del siglo XVII y contaba con un sagrario de madera que quedó destruido.
En respuesta a esta situación, el sacerdote Germán Andrés Clavijo y la hermana Marcela, perteneciente a la Comunidad del Santísimo Sacramento, se adentraron en la capilla para recoger con reverencia las hostias esparcidas, siguiendo el protocolo establecido por la Iglesia para estos casos. El P. Clavijo, quien también es párroco de la iglesia San Sebastián, relató que al ingresar a la capilla se dirigieron al lugar donde se encontraba el sagrario, que había sido derribado por los escombros.
"Le digo: 'Ayúdenme a buscar porque ahí están las formas consagradas'", comentó el sacerdote describiendo el momento en que se percató de la magnitud de la situación. Al encontrar el copón, advirtieron que estaba muy dañado y que muchas de las hostias estaban quebradas. Con cuidado y respeto, comenzaron a recogerlas mientras recitaban "las letanías al Santísimo Sacramento, a Jesús Sacramentado", colocándolas en un copón más pequeño.
Para las hostias que habían quedado cubiertas de tierra y escombros, el sacerdote sugirió un protocolo especial: colocarlas en un recipiente con agua para que las especies eucarísticas se diluyeran y posteriormente fueran depositadas en un lugar adecuado, como un árbol o una maceta.
El P. Clavijo expresó su tristeza al ver las hostias esparcidas, subrayando que la Eucaristía "es la vida del sacerdote, esa es la vida de la iglesia, es el centro de nosotros". Sin embargo, también reconoció la necesidad de actuar con firmeza en un momento tan crítico, ya que el temblor había dejado la capilla en una situación de inestabilidad y temían que pudiera haber réplicas. "No era momento de lamentarse", afirmó el sacerdote.
Roldanillo, donde se encuentra la capilla, es uno de los municipios más afectados por el terremoto, situado a aproximadamente 150 kilómetros de Cali. La localidad, fundada en 1576, posee muchas edificaciones de origen colonial que resultaron vulnerables a la sacudida sísmica. Al día siguiente del sismo, la Gobernación del Valle del Cauca reportó dos fallecimientos y 112 heridos, además de cerca de 1.300 viviendas dañadas, algunas de las cuales colapsaron por completo. El 60% del hospital también sufrió daños estructurales.
La iglesia parroquial permanece cerrada debido a los efectos del sismo, y las Misas se están celebrando en la plaza del municipio. La capilla Virgen del Rosario no puede ser utilizada, y su restauración dependerá del Estado, dado que está catalogada como patrimonio nacional.
En un vídeo compartido tras el terremoto, el P. Clavijo mostró su solidaridad con los habitantes de Roldanillo, elevando una oración de esperanza y aliento para quienes han perdido todo, especialmente a quienes han sufrido la pérdida de seres queridos. "Con la esperanza y la mano de Dios, todos unidos, vamos a superar esta tormenta", concluyó el sacerdote.
Su mensaje recurre a la metáfora evangélica del viajero en aguas turbulentas: "A veces, caminamos sobre vientos fuertes, olas turbulentas, nuestra barca parece hundirse, pero Dios nos tiende la mano". En medio de la devastación material y el dolor por las vidas perdidas, el clero local ha priorizado tanto la recuperación reverente de lo sagrado como el consuelo espiritual de una comunidad golpeada por la tragedia.
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