El Secretario de Estado vaticano presidió una misa en Catania en honor a la santa patrona y transmitió la bendición del Papa León XIV a los fieles de Sicilia.
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El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, presidió el pasado 17 de agosto una misa en el Duomo de Catania, con motivo del noveno centenario de la traslación de las reliquias de Santa Ágata desde Constantinopla. Durante la celebración, el cardenal transmitió la bendición y el afecto de León XIV a los ciudadanos de Sicilia, quienes se congregaron en torno a la devoción hacia su santa patrona.
Parolin enfatizó que "celebrar este aniversario significa reconocer que el Señor ha sido fiel a su Iglesia a lo largo de los siglos, apoyándola en las pruebas y purificándola en las dificultades". En su homilía, el cardenal hizo un llamado a la comunidad a orar por aquellos "hermanos nuestros que sufren persecución en diversas partes del mundo por el nombre del Señor y por su Evangelio".
Parolin subrayó que la santidad de Santa Ágata no es un mero recuerdo histórico, sino que sigue siendo relevante en la vida contemporánea, afirmando que "no pertenece a los museos de la memoria, sino que continúa generando fe, esperanza y caridad". El cardenal citó a San Agustín y Tertuliano para resaltar que el martirio debe ser valorado no solo por el sufrimiento, sino por la perseverancia en la fe. "La sangre de los mártires no es signo de derrota, sino la semilla de la que la Iglesia renace continuamente", añadió.
Parolin también reflexionó sobre la naturaleza del martirio, señalando que existe un "martirio incruento" al que todos están llamados, que se manifiesta en la vida cotidiana. Este tipo de martirio incluye el compromiso de los esposos en su amor, la educación cristiana de los hijos por parte de los padres, y la integridad de los jóvenes frente a las presiones sociales. "Es la santidad ferial de la que hablaba el Concilio Vaticano II", explicó.
El cardenal hizo hincapié en que la Iglesia no se sostiene por su propia eficacia, sino por la gracia divina. "No se fundamenta en las capacidades de sus miembros, sino en la fidelidad del Señor, que continúa obrando en la debilidad humana", explicó. En este contexto, recordó el mensaje presente en toda la Escritura: "No tengan miedo", señalando que esta exhortación no es solo un estímulo psicológico, sino el fundamento mismo de la fe cristiana.
Asimismo, Parolin abordó el concepto de "martirio diario de la fidelidad", mencionando ejemplos de personas que viven su fe en medio de las dificultades cotidianas, como cónyuges que preservan su amor, padres que educan a sus hijos en la fe, jóvenes que resisten la cultura de las apariencias y sacerdotes que entregan generosamente sus vidas.
Finalmente, el cardenal Parolin concluyó su homilía resaltando el rico patrimonio de fe, cultura y caridad que posee Catania, un legado que debe ser preservado para que dé frutos. "El mal no se vence con más mal, sino con la caridad nacida de la Cruz, que transforma la historia desde dentro", afirmó, instando a los presentes a afrontar los desafíos de la región, como la pobreza y la desigualdad, con un compromiso renovado hacia la justicia y la verdad.
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