
El obispo Mark Beckman ordena a los sacerdotes de su diócesis que cesen de recitar la Oración a san Miguel Arcángel y otras devociones tradicionales que se habían incorporado irregularmente a la liturgia de la Misa.
El obispo de Knoxville, Tennessee, Mark Beckman, ordenó el pasado 16 de octubre a los sacerdotes de su diócesis que dejasen de recitar la Oración a san Miguel Arcángel y otras devociones tradicionales que se venían añadiendo a la liturgia de la Misa, tanto antes del himno de entrada como inmediatamente después de la despedición. La instrucción quedó recogida en una carta que el propio obispo remitió al clero diocesano y que fue publicada posteriormente en The East Tennessee Catholic.
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Martes, 20 de octubre
En el texto, Beckman justificó su decisión con una distinción teológica precisa entre las oraciones que forman parte de la liturgia y las que no: "Las oraciones —aunque no todas— son elementos vitales de la liturgia de la Misa", escribió el obispo. A partir de esa premisa, explicó que, durante sus visitas a las parroquias de la diócesis, que abarca la zona oriental de Tennessee, había constatado que en algunos templos se habían incorporado de manera habitual plegarias ajenas al rito, recitadas en común por los fieles.
Esta distinción refleja la intención de Beckman de mantener la claridad entre lo que pertenece al rito litúrgico establecido y lo que constituye una práctica devocional complementaria, que aunque legítima en otros contextos, no debe formar parte de la estructura de la Misa.
Entre las oraciones que Beckman identificó como añadidos irregulares figuran la Oración a san Miguel Arcángel, la denominada "Oración de san Francisco", una plegaria al Espíritu Santo y otras no especificadas en la carta. Según el obispo, estas prácticas se producían en distintos momentos de la celebración: en ocasiones antes del himno de entrada y en otras justo tras la despedición final de la Misa.
La Oración a san Miguel Arcángel es una devoción tradicional de larga trayectoria en la Iglesia, recitada frecuentemente en contextos litúrgicos. Su incorporación regular a la Misa, sin embargo, representa una adición al rito que Beckman considera que debe revertirse para mantener la integridad de la liturgia oficial.
Las visitas pastorales del obispo a las parroquias de su jurisdicción le permitieron identificar que estas prácticas devocionales se habían generalizado de manera espontánea en distintas comunidades parroquiales. Sin embargo, su carácter de adiciones no autorizadas al rito las sitúa en conflicto con los principios de uniformidad litúrgica establecidos en el derecho canónico.
Esta instrucción refleja una aplicación rigurosa de las normas litúrgicas que distinguen entre la oración oficial de la Misa y las prácticas devocionales que, aunque valiosas, deben tener un espacio separado de la celebración eucarística. La orden de Beckman busca restablecer esa distinción en las parroquias de su diócesis.
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¿Crees que la distinción entre liturgia y devoción que plantea el obispo Beckman es necesaria para mantener la uniformidad de la Misa, o consideras que estas oraciones tradicionales enriquecen la experiencia de los fieles?
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