Los ángeles, eje de los Ejercicios Espirituales de León XIV

Los ángeles, eje de los Ejercicios Espirituales de León XIV

La presencia y función de los ángeles en la vida espiritual y en la experiencia cristiana han sido objeto de profundas reflexiones a lo largo de la historia, desde las Escrituras hasta la actualidad.

Durante el tiempo que Jesús pasó en el desierto, fue tentado por Satanás, quien citó pasajes del Salmo 90 relacionados con la protección angelical. Según el Evangelio de san Mateo, el diablo llevó a Cristo a lo alto del templo y le desafió a probar su filiación divina lanzándose al vacío, recordándole que “dará órdenes a sus ángeles acerca de ti” y que “en sus manos te llevarán para que no tropieces”. Sin embargo, solo Dios puede llamar a dar un salto, y esa invitación siempre será a confiar en su amparo, no a arrojarse sin sentido.

La intervención de los ángeles no se limita a brindar consuelo o satisfacer deseos personales. En una oración tradicional atribuida a Reginaldo de Canterbury, contemporáneo de san Bernardo, se pide al ángel custodio que “ilumine, guarde, rija y gobierne”, términos que reflejan su papel como guardianes de la santidad y guías firmes en el camino espiritual.

Desde sus orígenes, la vida monástica ha sido vista como una existencia angélica, no solo por su dedicación a la alabanza divina, sino porque el monje está llamado a encenderse en el amor de Dios y a transmitir ese amor a los demás. Esta misión refleja la función mediadora de los ángeles, que según el Concilio Vaticano II en Sacrosanctum Concilium, participan en la cadena de alabanza que se extiende desde la tierra hasta el cielo, un papel destacado en las oraciones eucarísticas de la Misa.

San Bernardo enfatizó la mediación angelical como un canal de la providencia divina. Aunque Dios puede actuar directamente, prefiere que sus criaturas se ayuden mutuamente como vehículos de gracia. El santo invita a imitar a los ángeles: primero mostrando misericordia hacia el prójimo y luego elevando el alma hacia la verdad suprema, un proceso que integra incluso los deseos naturales en su orientación hacia Dios.

En el momento de la muerte, los ángeles desempeñan su acto más crucial, guiando el alma desde este mundo hacia la eternidad. En esa transición, se revelan como seres invencibles y fieles, sin capacidad para ser engañados o para engañar, dejando al descubierto la verdad última en consonancia con la misericordia divina.

Estas enseñanzas fueron predicadas con prudencia por Bernardo en el siglo XII, y siglos después, John Henry Newman profundizó en la naturaleza angélica del ministerio sacerdotal. Para Newman, el sacerdote habita en el mundo sin miedo, dispuesto a buscar a los perdidos, mientras mantiene la mirada fija en el Padre, permitiendo que su luz ilumine la realidad presente. Esta iluminación es tanto intelectual como espiritual, sacramental y educativa.

El legado de Newman, declarado Doctor de la Iglesia, nos desafía hoy a redescubrir la figura del maestro como un guía angélico, especialmente en una época en la que la educación se apoya en medios digitales y artificiales. Los jóvenes necesitan maestros confiables que transmitan no solo conocimientos técnicos, sino también sabiduría profunda.

El encuentro con un ángel es siempre una experiencia personal e irreemplazable, imposible de sustituir por tecnologías o interacciones virtuales.

Monseñor Erik Varden, obispo de Trondheim en Noruega, fue invitado a dirigir los Ejercicios Espirituales de 2026 para el Papa León XIV, los cardenales residentes en Roma y los jefes de los Dicasterios de la Curia romana, que se celebrarán del 22 al 27 de febrero. Más información está disponible en su sitio web.

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