El Vaticano ha establecido un mecanismo de indemnización para las víctimas del Sodalicio, un paso significativo en la gestión de uno de los mayores escándalos de abusos en la Iglesia peruana.
El Vaticano ha tomado una decisión crucial al implementar un mecanismo destinado a indemnizar a las víctimas del Sodalicio de Vida Cristiana, una organización ultraconservadora fundada en Perú y disuelta el año pasado por el Papa Francisco. Esta medida, impulsada por el trabajo constante de Robert Francis Prevost, busca abordar las numerosas denuncias de abusos físicos, sexuales y de poder que han marcado la historia de esta institución.
La iniciativa contempla la apertura de un canal para recibir denuncias y gestionar indemnizaciones no solo por abusos sexuales, sino también por abusos de poder, de conciencia y de carácter económico. El propio Sodalicio será responsable de asumir los pagos de las compensaciones, utilizando su patrimonio para ello. Este enfoque inédito podría establecer un precedente para otros casos similares dentro de la Iglesia.
La decisión ha sido comunicada a través de la Conferencia Episcopal Peruana y forma parte de un proceso claramente definido por el Vaticano. El mecanismo se activará en la Nunciatura Apostólica en Lima entre el 4 y el 22 de mayo, permitiendo a las víctimas solicitar encuentros personales o enviar sus denuncias por escrito, con identificación completa.
Tras esta fase de escucha, el Vaticano prevé avanzar hacia las indemnizaciones en un plazo que podría no ser inferior a tres meses, con la intención de encauzar el proceso antes del otoño, momento en el que el Papa León XIV podría visitar Perú, país en el que residió durante más de dos décadas.
El proceso no solo incluye la recogida de testimonios, sino también la definición de las compensaciones económicas. En el último año, el comisario apostólico, el sacerdote español Jordi Bertomeu, ha llevado a cabo un exhaustivo trabajo de reconstrucción patrimonial para estimar los bienes de la organización, con vistas a las compensaciones. Esta tarea ha sido especialmente delicada debido a las campañas de deslegitimación impulsadas por el entorno del Sodalicio, que han encontrado eco en sectores conservadores internacionales y han generado resistencias incluso dentro de la curia.
Además, el Vaticano ha comenzado a abordar la situación de los sacerdotes del Sodalicio, quienes, tras la disolución de la organización, han quedado sin adscripción jurídica. Se ha iniciado un proceso de reubicación, invitando a los obispos a acoger a estos sacerdotes en sus diócesis, previa evaluación caso por caso.
