El superior general de la Fraternidad escribe al Papa para argumentar que las sanciones son "objetivamente injustas e inválidas" y defiende las consagraciones como una medida para "salvar almas".
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) ha rechazado las excomuniones impuestas por la Santa Sede tras la consagración de cuatro obispos sin autorización papal el pasado 1 de julio de 2026 en Ecône, Suiza. En una carta dirigida a León XIV, el superior general de la FSSPX, el padre Davide Pagliarani, sostiene que las sanciones son "objetivamente injustas e inválidas".
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Pagliarani justificó la decisión de consagrar a los obispos como una "medida extrema para salvar almas" en un contexto de "confusión doctrinal y moral" que, según él, afecta a la Iglesia. En su misiva, el superior general enfatizó que su intención no es reemplazar a la Iglesia, sino permanecer fiel a ella. La FSSPX fue fundada en 1970 por el arzobispo Marcel Lefebvre, fallecido en 1991, con el objetivo de preservar la liturgia tradicional anterior a las reformas del Concilio Vaticano II y en oposición a ciertos aspectos de las decisiones conciliares sobre ecumenismo, libertad religiosa y colegialidad.
El arzobispo Lefebvre fue excomulgado en 1988 por ordenar a cuatro obispos sin autorización del Papa Juan Pablo II. En 2009, Benedicto XVI revocó las excomuniones de esos obispos, pero dos de ellos, Bernard Tissier de Mallerais y Richard Williamson, fallecieron en 2024 y 2025, respectivamente. Los otros dos, Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay, participaron en la reciente consagración, lo que ha derivado en nuevas excomuniones.
Pagliarani recurrió a una cita del Evangelio según San Lucas para ilustrar su posición: "Habíamos pedido pan" en busca de comprensión y compasión, pero en cambio "recibimos una piedra". El superior general expresó su decepción al afirmar que, en lugar de recibir "peces" o "un huevo", que simbolizaban la posibilidad de obtener recursos para formar sacerdotes, se les ofreció "una serpiente" y "un escorpión".
Pese a las excomuniones, Pagliarani afirmó que su comunidad no acoge las decisiones de la Santa Sede "con amargura o rebeldía", sino que se siente motivada a "amar aún más a la Santa Iglesia". El superior general se mostró optimista sobre el futuro y aseguró que algún día el Papa o uno de sus sucesores deseará abrazar el programa de San Pío X, que busca "restaurar todas las cosas en Cristo".
La carta de Pagliarani, sin embargo, no menciona los reiterados llamamientos de la Iglesia al diálogo, que se remontan al pontificado de Juan Pablo II, ni la decisión de Benedicto XVI de levantar las excomuniones de los obispos consagrados por Lefebvre. El Pontífice también había exhortado a la FSSPX a no cometer un "acto cismático" en un mensaje del 30 de junio, en el que advirtió sobre las consecuencias espirituales para los fieles.
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