El obispo de Córdoba, Mons. Jesús Fernández, ha advertido de un proceso creciente de deshumanización del trabajo en la sociedad actual, en su carta pastoral con motivo del Día Internacional del Trabajo y la festividad de San José Obrero
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En un texto con fuerte contenido social, el prelado denuncia la precarización laboral, el impacto del nuevo modelo económico y el riesgo de reducir a las personas a “productos de consumo”.
El obispo señala que el trabajo, siendo una dimensión esencial de la vida humana, está siendo deformado por una lógica puramente económica.
“El trabajo humano sigue concibiéndose desde criterios economicistas e individualistas que lo precarizan y lo deshumanizan”.
En este sentido, advierte que el modelo actual prioriza la rentabilidad por encima de la dignidad de la persona.
Mons. Fernández describe un cambio profundo en el sistema económico y tecnológico:
“Se está imponiendo un nuevo paradigma que busca la máxima rentabilidad sin límites”.
Denuncia que este modelo elimina frenos éticos y transforma la idea de libertad:
“Se identifica erróneamente vivir sin limitaciones con la libertad”.
Además, alerta del impacto de las nuevas tecnologías:
“Las personas están siendo reducidas a meros productos de consumo”.
El obispo dedica una parte importante del texto a describir la situación real del mundo del trabajo.
Habla de una triple precariedad:
Apoyándose en el informe FOESSA, ofrece un dato especialmente contundente:
“El 23% de la población andaluza vive en exclusión social”.
Y añade que el empleo y la vivienda son los principales factores de esta situación.
Frente a este escenario, el obispo recuerda la visión cristiana del trabajo.
“El trabajo es un don de Dios”.
Explica que el ser humano participa en la obra creadora a través de su trabajo, citando el Génesis.
Uno de los puntos clave del texto es la definición de trabajo digno.
“Un trabajo solo es digno si es decente”.
Y desarrolla esta idea con una cita de la Doctrina Social de la Iglesia:
“Debe ser expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer”.
Mons. Fernández recoge también una afirmación del Papa Francisco:
“El gran tema es el trabajo”.
Subraya que el trabajo debe estar marcado por el amor, la comunión y el cuidado:
El obispo lanza una llamada directa a la Iglesia:
“La Iglesia debe afrontar el reto del mundo del trabajo”.
Insiste en la necesidad de impulsar la Pastoral del Trabajo y apoyar a los movimientos cristianos presentes en el ámbito laboral.
El texto comienza con una nota muy significativa, poniendo en valor a los trabajadores anónimos.
“Trabajadores y trabajadoras anónimos, santos de la puerta de al lado”.
Y propone a San José como modelo:
“El trabajo escondido, hecho con amor, es lugar de encuentro con Dios”.
“El trabajo se está deshumanizando”
“Las personas son reducidas a productos de consumo”
“El 23% de la población andaluza vive en exclusión”
“El trabajo es un don de Dios”
“El gran tema es el trabajo”
“El trabajo humano se está organizando desde criterios que lo precarizan y lo deshumanizan”.
“Las personas están siendo reducidas a meros productos de consumo”.
“Un trabajo solo es digno si es verdaderamente decente”.
“El trabajo es un don de Dios y participación en su obra creadora”.
