El arzobispo de Sevilla, Mons. José Ángel Saiz Meneses, ha invitado a vivir el mes de mayo como un tiempo privilegiado para redescubrir la figura de la Virgen María, destacando su papel como modelo de ternura, fe y cuidado en un mundo marcado por conflictos y soledad
Con motivo del inicio del mes de mayo, tradicionalmente dedicado a la Virgen, el prelado ha unido esta devoción con el Día de la Madre y con una reflexión sobre la maternidad, la familia y la vida cristiana.
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El arzobispo ha comenzado recordando el valor de la maternidad, subrayando su dimensión humana y espiritual. "La maternidad es un tesoro que nos señala la belleza de la vida", ha afirmado.
Ha destacado especialmente el papel de las madres como transmisoras de vida, cuidado y amor, muchas veces desde la entrega silenciosa. "En la concepción de todo ser humano hay una llamada y un proyecto de amor", ha señalado.
En esta línea, ha invitado a agradecer y cuidar a las madres, especialmente en un contexto donde muchas personas mayores viven en soledad. "Estemos atentos para organizar iniciativas que combatan la soledad de los mayores", ha pedido.
El núcleo del mensaje gira en torno a la figura de la Virgen María, a la que el arzobispo presenta como referencia para la vida cristiana. "Hay un estilo mariano en la actividad evangelizadora de la Iglesia", ha subrayado.
Recogiendo palabras del Papa Francisco, ha destacado que María revela una forma concreta de vivir la fe. "La ternura y la humildad no son virtudes de los débiles, sino de los fuertes", ha afirmado.
Así, el mes de mayo se presenta como una oportunidad para redescubrir esa "revolución de la ternura" que transforma la vida cristiana desde lo cotidiano.
Mons. Saiz Meneses ha insistido también en la importancia de la oración, especialmente del rezo del Rosario en familia, como camino de transmisión de la fe. "El Rosario es una escuela evangelizadora de verdaderos apóstoles", ha recordado.
Ha evocado su propia experiencia personal, subrayando cómo esta oración ayuda a vivir la fe desde la infancia y a experimentar la cercanía de María.
El arzobispo ha recuperado también prácticas tradicionales del mes de mayo, como la ofrenda de flores a la Virgen, interpretándolas en clave actual. "Esas flores espirituales se componen de sacrificios que nos hacen crecer en las virtudes", ha explicado.
Ha animado a vivir este tiempo no solo desde la devoción externa, sino como un camino real de crecimiento espiritual.
El texto incorpora además una referencia al reciente viaje del Papa León XIV a África, presentado como ejemplo concreto de esa "ternura" que María inspira en la Iglesia. "El viaje es expresión de querer anunciar el Evangelio y acercarse al pueblo en su alegría y en su sufrimiento", ha señalado.
El arzobispo ha destacado especialmente el encuentro del Papa con los más vulnerables, como signo de una Iglesia cercana y comprometida.
En la parte final, Mons. Saiz Meneses ha desarrollado una idea clave: la maternidad de la Iglesia, que nace del Misterio Pascual. "Esta es la maternidad de la Iglesia, que se hace cercana a los sufrimientos de la humanidad", ha expresado.
Ha invitado a vivir este mes confiando en la protección de María y a prepararse para los desafíos que la Iglesia enfrenta en el mundo actual.
