“Perdonar es el acto supremo de misericordia”: Iceta llama a vivir la fe en lo cotidiano

“Perdonar es el acto supremo de misericordia”: Iceta llama a vivir la fe en lo cotidiano

El arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta, ha animado a los fieles a vivir la misericordia en lo cotidiano, recordando que no se trata de un ideal abstracto, sino de una actitud concreta que transforma la vida diaria.

En su carta semanal con motivo del II Domingo de Pascua y Domingo de la Divina Misericordia, el prelado subraya que la verdadera compasión se expresa especialmente en los gestos sencillos y ocultos.

La misericordia se vive en lo pequeño

Iceta insiste en que la misericordia no es algo extraordinario o puntual:

“Ejercer la misericordia no consiste en un gesto ocasional, sino en la vida misma”.

Según explica, se trata de una forma de vivir que se concreta en cada relación y en cada encuentro diario.

Amar sin buscar reconocimiento

El arzobispo pone el acento en la dimensión silenciosa de la caridad:

“No es el gesto amable en público, sino levantar en silencio el peso del otro”.

De este modo, invita a acompañar al que sufre sin esperar reconocimiento ni aplausos.

La misericordia, clave de la vida cristiana

Iceta recuerda que la misericordia es el corazón del Evangelio:

“Ser misericordioso es ser como el Señor nos enseñó”.

Y añade que esta actitud se manifiesta especialmente en los detalles invisibles, en el consuelo callado y en la paciencia con los demás.

Perdonar, el acto más grande

Uno de los puntos más fuertes de la carta es la llamada al perdón:

“Perdonar a quien nos ha hecho daño es el acto supremo de misericordia”.

El arzobispo subraya que abrir el corazón a la reconciliación es hacer presente el amor de Dios en la tierra.

Citas destacadas

“La misericordia no se cansa jamás”

“Ejercer la misericordia es apostar por la vida cotidiana”

“No es el gesto público, sino el amor en silencio”

“La misericordia se vive en lo invisible”

“Perdonar es el acto supremo de misericordia”

Fragmento destacado de la carta de Mons. Mario Iceta

«La misericordia no se cansa jamás; cuanto más se da, más queda; cuanto más se ofrece, más se recibe».

«Ejercer la misericordia no consiste en llevar a cabo un gesto ocasional o un ideal inaccesible; ser compasivo es apostar por la vida misma que se concreta en cada instante, en cada relación, en cada encuentro ordinario».

«Ser misericordioso no es únicamente perdonar cuando todos lo ven, sino —sobre todo— cuando nadie mira. No es el gesto amable en público, sino levantar en silencio y con paciencia el peso del otro».

«Perdonar a quien nos ha hecho daño, incluso cuando más nos duele, es el acto supremo de misericordia».

«Quien no aprende a perdonar, no ha abrazado el corazón del Evangelio».

Carta completa.

Comentarios
0
Victoria Rojas
50 segundos hace
¿De verdad estamos dispuestos a vivir la misericordia en lo cotidiano? No se trata de grandes gestos, sino de los pequeños actos invisibles que a menudo pasamos por alto. Perdonar es el punto clave; si no lo hacemos, estamos fallando en lo esencial del cristianismo.
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