El arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta, ha asegurado que la Iglesia solo puede renovarse si vuelve a nacer del Espíritu, tras la Asamblea Eclesial de Castilla celebrada en Ávila, en la que han participado más de 300 representantes
En su carta semanal "Renovados para la misión", el prelado ha ofrecido una de las reflexiones más completas de los últimos días sobre la renovación eclesial, la misión y el futuro de la Iglesia.
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Iceta ha descrito la Asamblea como un verdadero proceso sinodal: "Un tiempo de gracia donde el Pueblo de Dios se ha dado la mano para escuchar lo que el Espíritu dice a la Iglesia".
El encuentro ha reunido a laicos, consagrados, sacerdotes y obispos en un ejercicio de escucha, participación y discernimiento.
El eje central del mensaje es claro: la renovación no es superficial, sino espiritual. "Vivimos necesitados de una verdadera renovación", ha afirmado el arzobispo.
A partir del diálogo de Jesús con Nicodemo, Iceta ha recordado que la clave está en un nuevo nacimiento: "El que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios". Y ha explicado que esta renovación es profundamente pascual: "Morir a lo que no conduce a Cristo para renacer en Él".
Uno de los puntos más fuertes del texto es la insistencia en regresar a la fuente de la vida cristiana. "Toda renovación eclesial ha de volver al Bautismo", ha subrayado el arzobispo, quien ha insistido en que no hay verdadera misión sin una vida transformada por el Espíritu: "El Bautismo es el origen de cualquier misión".
A partir del trabajo de la Asamblea, Iceta ha señalado tres líneas fundamentales para la renovación. La primera es la conversión pastoral, que implica volver a poner a Cristo en el centro de todo: "No basta hablar de Él: hay que encontrarse con su mirada".
La segunda es la renovación de la pastoral, que debe ser más cercana, misionera y participativa: "O somos una Iglesia que sale, acompaña y se implica, o repetiremos esquemas superados". La tercera es la transformación de las estructuras, especialmente en dos ámbitos clave: "La parroquia y el entorno digital".
Iceta ha destacado con claridad la importancia del ámbito digital como espacio de evangelización. "El mundo digital es un verdadero areópago", ha afirmado, advirtiendo que no puede ser visto solo como herramienta, sino como un lugar donde anunciar el Evangelio con verdad y belleza.
El arzobispo ha insistido en que la misión no depende de planes o estrategias. "La misión no brota de un plan, sino de una vida transformada por el Espíritu", ha señalado, advirtiendo contra una visión meramente organizativa de la Iglesia.
Uno de los momentos más contundentes del texto es su advertencia final: "La Iglesia no se renueva cuando se mira a sí misma". Y ha señalado el camino verdadero: "Se renueva cuando se deja habitar por el Espíritu Santo".
