En plena intervención de Cobo, la líder de las Hijas del Amor Misericordioso alerta de ataques espirituales

En plena intervención de Cobo, la líder de las Hijas del Amor Misericordioso alerta de ataques espirituales

María Milagrosa Pérez, líder de las Hijas del Amor Misericordioso, advierte a sus seguidores sobre los peligros espirituales en un contexto marcado por la intervención del cardenal de Madrid.

La intervención del cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, hace siete meses sobre la asociación pública de fieles conocida como Hijas del Amor Misericordioso (HAM) ha suscitado un intenso debate. Esta medida se adoptó tras la aparición de un informe del Tribunal de la Rota que recomendaba la disolución de la organización debido a presuntos abusos de poder y sexuales. Pese a las acusaciones, la entidad y su entorno han negado cualquier irregularidad. En este contexto, María Milagrosa Pérez, conocida como Marimí, ha permanecido activa en su función de superiora general, dirigiéndose a sus seguidores con advertencias sobre la necesidad de estar alerta ante las tentaciones del mundo, según informa share.google.

Durante una charla en 2024, Marimí pidió a sus seguidores que se mantuvieran firmes en la fe, afirmando: "Tenemos que estar activos en la entrega a Dios, porque si no, el mundo nos come". En su discurso, subrayó que el enemigo acecha a los más vulnerables, sugiriendo que cualquier ataque espiritual indica debilidad. Esta perspectiva ha recibido críticas, ya que algunos exmiembros consideran que su retórica fomenta un ambiente de control y manipulación.

La superiora también abordó la obediencia, un aspecto clave en la dinámica de la HAM. Se cuestionó sobre la dirección espiritual y cómo los miembros deben confiar en sus directores espirituales, a quienes deben revelar su intimidad. Marimí planteó: "¿Qué pasa cuando el director te dice algo que no quieres escuchar?", sugiriendo que la resistencia a la dirección espiritual puede ser una señal de que el demonio intenta desviar a la persona de su camino. Esta noción de obediencia absoluta ha sido criticada por quienes han abandonado la comunidad, quienes la consideran un mecanismo de control mental.

Una exmiembro describió el discurso de Marimí como un sistema que promueve la obediencia ciega, donde solo los superiores son considerados portadores de la voluntad divina. "El que obedece, nunca se equivoca" es una de las máximas repetidas en la comunidad. Además, se establece una comunicación vertical opaca, donde la discreción es fundamental y se desalienta la comunicación horizontal entre los miembros.

Marimí también ha sido acusada de reforzar esta cultura de secreto, afirmando que "los secretos son para el Rey, esto es, Jesús", lo que implica que la información debe fluir únicamente hacia arriba, hacia los líderes. Esta dinámica ha provocado que muchos se sientan atrapados en un sistema que limita su autonomía y les impide expresar sus preocupaciones. La intervención del cardenal y la designación de una comisaria pontificia para supervisar a las más de cien consagradas de la HAM han abierto un nuevo capítulo en la historia de esta asociación, que continúa siendo objeto de escrutinio.

La situación actual de la HAM y las advertencias de Marimí reflejan un conflicto entre la tradición de la comunidad y las exigencias de una supervisión externa. La necesidad de un cambio en la estructura de poder y en la forma de ejercer la autoridad dentro de la organización sigue generando debate, como se puede leer en la información proporcionada por share.google. La información completa puede consultarse en share.google.

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