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El cardenal Raymond Leo Burke destaca el creciente interés de familias jóvenes por la Misa Tradicional Latina como signo de vitalidad eclesial.
El cardenal Raymond Leo Burke ha expresado su optimismo sobre el futuro de la Misa Tradicional Latina (TLM) debido al notable interés de jóvenes católicos con familias que se están acercando a esta forma de liturgia. En una reciente entrevista con el presentador del podcast The Daily Wire, Michael Knowles, el cardenal subrayó que la gran cantidad de jóvenes que buscan una vida religiosa plena es un signo alentador para la Iglesia.
"Lo que más me da esperanza es ver entre muchos jóvenes un deseo de llevar una vida buena y santa. Las comunidades religiosas más exigentes están recibiendo un gran número de vocaciones", afirmó Burke. El cardenal también destacó que muchos jóvenes que regresan a la Iglesia están buscando la belleza de la liturgia clásica romana.
"La Misa Tradicional comunica de manera más completa y rica la acción divina: Este es nuestro Señor Jesucristo que ha venido a renovar en el altar —para hacer sacramentalmente presente— su sacrificio en el Calvario", explicó Burke. El cardenal citó al cardenal Willem Eijk, arzobispo de Utrecht, Países Bajos, para afirmar que "la forma más reciente de la Misa es válida. No hay duda de eso".
Burke hizo hincapié en la importancia de que quienes aman la Misa Tradicional expresen su deseo de adorar según esta forma a sus obispos y al Papa León XIV, asegurando que no cuestionan la validez del Concilio Vaticano II. En este contexto, recordó una conversación con un alto cargo de la Iglesia que le había comentado que, con el fallecimiento de las generaciones mayores, no habría más solicitudes para la Misa Tradicional.
"Me pareció bastante divertido", comentó Burke, "obviamente, nunca ha asistido a una de esas Misas. ¡Están llenas de familias jóvenes!" Esta observación contradice directamente la percepción de que el interés por la liturgia clásica disminuye con el paso de las generaciones.
El cardenal también abordó el deseo de los jóvenes de conocer las enseñanzas de la Iglesia de manera clara y honesta, afirmando que "no quieren que les digan que están 'bien'. Soy un pecador". Esta demanda de sinceridad doctrinal refleja una generación que busca coherencia entre la fe profesada y la vida vivida.
Burke realizó una predicción audaz: "Habrá un número cada vez mayor de católicos que adoren como lo hicimos durante más de 15 siglos". El cardenal concluyó planteando una pregunta sobre la necesidad de permitir que aquellos que encuentran alimento espiritual en esta forma de liturgia continúen accediendo a ella: "Si un número creciente de personas está encontrando que se les nutre espiritualmente de esta manera y se comprometen más con la fe, ¿por qué deberíamos negarles eso?"
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