
Una biografía construida a partir de la entrega del sacerdote palentino en Zimbabue y Tailandia.
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La editorial Mundo Negro ha publicado "El arco que se encorva", una recopilación de historias, anécdotas y recuerdos del misionero Ángel Becerril. Se trata de una verdadera biografía construida a partir de lo que ha vivido "para los demás", durante su labor en Zimbabue y Tailandia, dos países lejanos y culturas increíblemente distintas, unidas por la entrega de un misionero.
El padre Ángel Becerril, sacerdote palentino y misionero del Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME), partió en 1964 con destino a Zimbabue, donde permaneció hasta 1991. Su siguiente destino fue Tailandia, un lugar de misión ligado también a los sacerdotes del IEME, donde viviría el resto de su vida misionera. La obra recoge en 50 breves relatos, de tres a cuatro páginas cada uno, la sabiduría atesorada en estos largos años de entrega sacerdotal.
Como señalan desde la editorial, el misionero "nos invita a acompañarle en un viaje introspectivo apasionante. Donde muchos solo vemos la rutina de encuentros con gente, actividades cotidianas o gestos y anécdotas, Ángel se deja interpelar por esa «agua abundante, que presiente, del fondo de las rocas»: «Mi preocupación es seguir acercándome a ese manantial, que es Dios, para calmar la sed de mi vida y la sed que pueda calmar en la vida sedienta de otros»".
De esta sed de Dios que todo misionero está llamado a saciar hablaba Becerril hace unos años en una comunicación desde Tailandia. Se consideraba a sí mismo un instrumento humilde: "Tenemos misioneros de la palabra, misioneros itinerantes, liberadores, misioneros de los areópagos modernos de los medios de comunicación, los sembradores y ejecutores de proyectos, etc. A mí me toca ahora ser simplemente rocío. 'Seré como rocío para Israel; él florecerá como el lirio y hundirá sus raíces como el Líbano' (Oseas 14,6)".
Para Becerril, en las tierras desérticas del Medio Oriente una gota de rocío tiene el mismo valor que un pantano repleto de agua. "La flor languidece cuando le afecta el sol tropical, el bochorno de las tentaciones o persecuciones, la sequía de unos cielos adornados por nubes estériles. Cada mañana me hago esta pregunta: ¿Cómo puedo ser yo hoy rocío para las personas en mi entorno?", reflexionaba entonces el misionero.
El padre Ángel Becerril se ha ido "encorvando" con el paso de los años y la labor que ha ido llevando adelante, mientras decía sí a Dios en una vida ad gentes, ad extra y ad vitam. La publicación de esta biografía rescata su experiencia de entrega y compromiso misionero.
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