El cardenal Vesco cuestiona la enseñanza de la Iglesia sobre la homosexualidad en un nuevo libro.
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El cardenal Jean-Paul Vesco, arzobispo de Argel, ha expresado su desacuerdo con la doctrina católica sobre la homosexualidad en el prólogo de un libro titulado Gays y Católicos: La Iglesia Puesta a Prueba por la Realidad, según informa LifeSiteNews.com. En su introducción, el cardenal elogia los esfuerzos del Papa León XIV por reducir el juicio hacia las personas con atracción al mismo sexo, aunque reconoce que la Iglesia aún encuentra obstáculos para aceptar a los homosexuales en su realidad concreta.
Vesco lamenta que quienes experimentan atracción hacia el mismo sexo hayan padecido condena tanto de la institución eclesiástica como de la sociedad occidental a través de los siglos. En su preámbulo cita al teólogo James Alison, quien describe la atracción homosexual como "parte del orden de la creación", una caracterización que contrasta con la doctrina católica tradicional, que la clasifica como "objetivamente desordenadas".
El cardenal también se refiere a la iniciativa pontificia Fiducia Supplicans, que autoriza la bendición "espontánea" de parejas del mismo sexo, así como a la conocida expresión del Pontífice: "¿Quién soy yo para juzgar?". Vesco interpreta estas medidas como avances significativos hacia una mayor inclusión de los católicos homosexuales en la vida de la Iglesia.
En su análisis, el prelado sostiene que la homosexualidad carece de una justificación evidente y que es preciso aceptar la complejidad inherente a la creación divina. "Homosexualidad no es parte de la norma, y en ese sentido no es normal", afirma Vesco, quien además subraya que la orientación homosexual constituye una variante no patológica de la condición humana.
La enseñanza tradicional de la Iglesia Católica ha sostenido que los actos homosexuales son moralmente pecaminosos y que las inclinaciones homosexuales son desordenadas, fundamentándose en la Sagrada Escritura y la Tradición. El Catecismo establece que "los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados". No obstante, Vesco critica la falta de aceptación hacia los homosexuales en Occidente, argumentando que esta diferencia ha sido históricamente rechazada.
El cardenal cierra su reflexión expresando su preocupación por la dificultad que enfrenta la Iglesia al intentar conciliar la antropología cristiana con las experiencias vitales de las personas homosexuales. Más allá de las enseñanzas establecidas, Vesco propone un enfoque más pastoral y comprensivo hacia quienes se identifican como homosexuales, sugiriendo que la institución debería reconocer y respetar su realidad existencial.
