Religiosas de distintos conventos se han unido a una iniciativa navideña para enviar tarjetas de Navidad a trabajadores de abortorios, animándolos a abandonar la industria y ofreciéndoles apoyo espiritual y práctico.
Religiosas de todo Estados Unidos participan en una campaña para enviar tarjetas de Navidad a abortistas y personal de centros de aborto, con la intención de ofrecerles un “salvavidas” que las anime a convertirse o a dejar su trabajo en la industria del aborto. La consejera de atención a embarazadas Patty Knap explica en The Federalist la implicación de las religiosas en esta campaña, iniciada en 2022 por la activista provida y exdirectiva de Planned Parenthood Abby Johnson, cuyo grupo And Then There Were None (ATTWN) se dedica a ayudar a trabajadores de abortorios a cambiar de profesión.
La hermana Christina Nazareth, capuchina de un convento en Pensilvania sin comunicación electrónica, conoció el proyecto gracias a una carta de la organización y decidió implicarse “como una extensión de nuestra oración”.
Knap escribe: “Al comienzo de cada Adviento, la hermana Christina y las demás religiosas se sientan a escribir notas en cada tarjeta de Navidad, expresando oración y preocupación por el personal de los centros de aborto”. Antes de enviar las tarjetas por correo, “todas las tarjetas se colocan en nuestro altar, ante el Santísimo Sacramento. Rezamos para que el Señor las bendiga y las haga llegar a las manos que más las necesiten”, explicó la hermana Christina. “Muchos trabajadores del aborto tienen alguna fe”, señaló Karen Herzog, directora de marketing y comunicación de ATTWN. “Cada año elegimos una tarjeta de Navidad con una escena de la Sagrada Familia. Las religiosas escriben notas manuscritas dentro, de modo que la persona que la abra —y, con suerte, cualquiera que trabaje allí— sepa que las hermanas están rezando para que decidan dejar la industria del aborto”.
Como ejemplo de la eficacia del proyecto, Knap comparte el testimonio de una exempleada de un abortorio que prefiere permanecer en el anonimato. Un día se fijó en un sobre que llamaba la atención; dentro encontró una tarjeta manuscrita que decía: “¿Buscas una salida? Podemos ayudarte a dejar la industria del aborto. Llama a este número.” “Pregunté a una compañera si la carta era real y me dijo que no le hiciera caso”, recuerda la exempleada. “Algo me impulsó —sé que fue el Espíritu Santo— a meterla en mi bolso y llevármela a casa”. Llamó al número indicado y ATTWN la ayudó a encontrar un empleo digno en otro sector, además de ponerla en contacto con otras personas en su misma situación e integrarla en programas de retiros de sanación.
ATTWN afirma que envía cada año más de 22.000 tarjetas y postales manuscritas a centros de aborto. En la página web del ministerio se ofrece más información sobre cómo colaborar con esta y otras iniciativas.
Las conversiones de antiguos trabajadores del aborto, como la propia Abby Johnson, han sido durante años una parte esencial del movimiento provida. El fallecido Dr. Bernard Nathanson practicó 75.000 abortos antes de convertirse y producir los documentales provida de referencia The Silent Scream y Eclipse of Reason. El exabortista Dr. Anthony Levatino se dedica ahora a educar al público sobre la brutal realidad del aborto a través de la serie de vídeos “Procedimientos de aborto” de Live Action. Incluso la propia “Jane Roe” del caso del Tribunal Supremo Roe v. Wade, Norma McCorvey, acabó dedicando su vida a oponerse al aborto.
