La visita de la Arzobispo de Canterbury al Vaticano marca un hito en las relaciones anglicano-católicas.
Sarah Mullaly, Arzobispo de Canterbury, viajará al Vaticano del 25 al 28 de abril para reunirse con el Papa León XIV. Es su primer viaje oficial al extranjero desde que asumió el cargo. El encuentro reviste una importancia simbólica considerable para el diálogo entre la Comunión Anglicana y la Iglesia Católica, en un momento en que ambos líderes han manifestado su rechazo a la intervención militar estadounidense en Irán.
Catherine Pepinster, en un análisis para el Religion Media Centre, subraya que la elección de Roma como primer destino internacional de Dame Sarah "hace una declaración" de envergadura. Aunque la Arzobispo tiene previsto viajar a África posteriormente en el año, su decisión de priorizar el Vaticano será observada con atención en ambas comuniones.
Este encuentro continúa una tradición ecuménica que se extiende décadas atrás. El más emblemático fue el de 1966, cuando el Arzobispo Michael Ramsey se reunió con el Papa Pablo VI en la Capilla Sixtina: la primera reunión oficial entre ambas iglesias desde la Reforma. Aquella cita fue descrita como un "acto de amistad y una introducción a la unión". De ella surgieron declaraciones conjuntas que reafirmaron acuerdos teológicos sobre el bautismo, la Trinidad y los credos, aunque también reconocieron divisiones que persisten.
La visita de Sarah Mullaly adquiere un significado adicional: será la primera vez que una mujer Arzobispo de Canterbury se reúne con un Papa. Documentos ecuménicos anteriores habían identificado esta cuestión como un obstáculo para la plena comunión. Pese a las diferencias históricas, las últimas décadas han presenciado un acercamiento gradual, materializado en declaraciones conjuntas tras los encuentros entre sucesivos arzobispos y papas.
El Papa León XIV ha manifestado apertura respecto a la ampliación de los roles femeninos en la Iglesia Católica, aunque una comisión vaticana descartó en 2025 la ordenación de mujeres como diáconos. Durante su estancia, se prevé que la Arzobispo Mullaly reciba un anillo episcopal histórico, gesto que rememora el regalo que Pablo VI entregó a Ramsey en 1966.
El Obispo Anthony Ball, Director del Centro Anglicano en Roma y representante del Arzobispo de Canterbury ante la Santa Sede, ha expresado su entusiasmo por la visita en un año que marca el 60 aniversario de la fundación del Centro. Ball destacó la relevancia de que una mujer Arzobispo visite el Vaticano en esta coyuntura histórica para las relaciones entre ambas tradiciones.
