El Santo Padre León XIV hizo un llamamiento urgente para detener la escalada de violencia en Oriente Medio, en medio de la continuación de los ataques aéreos conjuntos entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
Durante el rezo del Ángelus, el Papa expresó su profunda preocupación por los acontecimientos que se desarrollan en la región y en Irán, subrayando que la estabilidad y la paz no pueden alcanzarse mediante amenazas ni armamento, que solo generan destrucción y sufrimiento. En cambio, insistió en que el diálogo auténtico y responsable es el único camino viable.
León XIV advirtió que la crisis en Irán podría derivar en una catástrofe de grandes dimensiones y exhortó a todas las partes implicadas a asumir la responsabilidad moral de detener la violencia antes de que se convierta en un abismo insalvable. Asimismo, pidió que la diplomacia recupere su protagonismo y que se proteja el bienestar de los pueblos que anhelan una convivencia pacífica basada en la justicia.
Este pronunciamiento se produjo tras el inicio, el sábado, de una serie de ataques aéreos por parte de Estados Unidos e Israel, dirigidos a objetivos militares y de seguridad en Irán. Entre las víctimas mortales se encuentran el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, y altos cargos del régimen.
El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica iraní prometió represalias y anunció una contraofensiva contra 27 bases que albergan tropas estadounidenses en Oriente Medio, así como instalaciones militares israelíes en Tel Aviv. Además, se registraron explosiones en Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
Según un portavoz de la Media Luna Roja iraní, al menos 24 de las 31 provincias del país han sido afectadas por los bombardeos, mientras que en redes sociales circulan imágenes que muestran columnas de humo negro elevándose en diversas ciudades iraníes.
En un mensaje televisado, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó que habían destruido el complejo del “tirano Jamenei” en el corazón de Teherán. Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump anunció en su plataforma Truth Social la muerte del ayatolá, a quien calificó como “una de las personas más malvadas de la historia”. Horas después, los medios estatales iraníes confirmaron la muerte del líder supremo.
La operación, denominada “Furia Épica”, se lanzó tras semanas de amenazas por parte de Trump para que Irán aceptara un nuevo acuerdo sobre su programa nuclear, que Teherán rechazó alegando que sus actividades son pacíficas.
Tras el inicio de los ataques, el presidente estadounidense se dirigió al pueblo iraní pidiéndoles que tomaran las riendas de su destino y derrocaran al régimen teocrático que gobierna desde 1979, afirmando que “este es el momento de actuar”.
La reacción internacional ante esta ofensiva ha sido diversa, aunque existe consenso en que un cambio de régimen en Irán es un objetivo más deseado que alcanzable. En 2018, Trump abandonó el acuerdo nuclear de 2015 impulsado por la administración Obama, que pretendía frenar el desarrollo de armas nucleares iraníes mediante sanciones y concesiones, calificándolo de ineficaz y reinstaurando un riguroso régimen de sanciones.
El pasado junio, la tensión aumentó cuando Estados Unidos bombardeó tres instalaciones nucleares iraníes, días después de que Israel lanzara ataques con misiles contra objetivos militares y nucleares en Irán, desencadenando una serie de bombardeos recíprocos que motivaron un llamamiento a la paz por parte del Papa.
En aquella ocasión, durante el Ángelus del 22 de junio de 2025, León XIV lamentó la violencia y su impacto en la población, calificándola como “una tercera guerra mundial librada a trozos”. Subrayó que la guerra no resuelve problemas, sino que los agrava y deja heridas profundas en la historia de los pueblos que tardan generaciones en sanar, y pidió que se priorizara la diplomacia.
Esta última acción militar en Irán se suma a otras intervenciones de Estados Unidos durante el segundo mandato de Trump, que han contribuido a aumentar la tensión en la región y a poner en riesgo la estabilidad global.
