El Papa León XIV ha tomado posesión del renovado apartamento papal en el Palacio Apostólico, un espacio que fue evitado por su predecesor, el Papa Francisco.
El pasado sábado, el Papa León XIV se trasladó al apartamento papal recientemente reformado, ubicado en el tercer piso del Palacio Apostólico y con vistas a la Plaza de San Pedro. Según ha informado el Vaticano, el pontífice estará acompañado por sus más cercanos colaboradores en este nuevo hogar, lo que sugiere el inicio de una nueva etapa a medida que su pontificado se acerca a su primer aniversario.
Desde su elección en mayo del año pasado, León XIV había residido en un pequeño apartamento en el Palacio del Sant’Uffizio, sede de la oficina doctrinal de la Santa Sede, que también alberga algunas viviendas privadas para funcionarios del Vaticano. Durante los últimos diez meses, se llevaron a cabo importantes trabajos de renovación en el apartamento papal, que había permanecido sin uso durante los 12 años de papado de Francisco y requería una actualización urgente de sus instalaciones eléctricas, de fontanería y otros servicios.
A medida que se acercaba la fecha de mudanza de León XIV, se pudo observar una grúa trabajando en el lugar. Francisco había optado por no residir en el apartamento, argumentando que prefería estar rodeado de otras personas. En su lugar, vivió en la residencia Santa Marta del Vaticano, un hotel de estilo institucional donde se alojan los sacerdotes visitantes y donde se recluyen los cardenales durante los cónclaves.
La decisión de Francisco reflejaba su gusto por la sencillez y su rechazo a la pompa del papado. Sin embargo, esta elección también significó que toda la segunda planta del hotel se destinara al Papa, reduciendo su capacidad para huéspedes de pago.
León XIV, el primer papa estadounidense en la historia, ha manifestado su preferencia por utilizar la vestimenta y los atributos tradicionales del papado. Su decisión de mudarse al Palacio Apostólico ha sido especialmente elogiada por comentaristas conservadores, quienes la interpretan como un signo de respeto hacia la institución papal.
El nuevo Papa había formalmente tomado posesión de la residencia en los días posteriores a su elección, recorriendo las salas de recepción y la pequeña capilla reservada para su uso personal. Esta había sido sellada, como estipula el protocolo papal, con una cinta roja y cera, tras el fallecimiento de Francisco el 21 de abril, a pesar de que este había muerto en su habitación del hotel.
La mudanza de León XIV marca el inicio de una nueva fase en un pontificado que parece estar cobrando impulso después de un comienzo lento y deliberado. Esta semana, el Papa realizó su segunda gran designación en la burocracia vaticana, donde varios prefectos se encuentran en la edad de jubilación o ya han superado esa etapa. Nombró al arzobispo Luis Marín de San Martín, un sacerdote agustiniano español, como nuevo responsable de la oficina de caridad del Vaticano.
Si bien el Vaticano no ha especificado quién se mudará con él al apartamento, León XIV ha formado un equipo de cuatro colaboradores cercanos. Entre ellos se encuentran los dos hombres que más a menudo lo acompañan en público y que actúan como sus principales guardianes: su secretario, el monseñor peruano Edgard Iván Rimaycuna Inga, y el vice regente de la casa papal, el reverendo Edward Daniang Daleng, también sacerdote agustiniano, pero de Nigeria.
Además, León ha nombrado a un exteniente de la Guardia Suiza, Anton Kappler, como segundo asistente administrativo en su oficina, junto al exgendarme Piergiorgio Zanetti.
