Migrantes acuden a rezar antes de cruzar el mar mientras el Papa León XIV destaca el valor de la oración en Argelia.
La Basílica de Nuestra Señora de África, en Argel, se ha convertido en un lugar de referencia espiritual para quienes afrontan uno de los viajes más peligrosos del mundo: la travesía en patera hacia Europa. Muchas personas —procedentes tanto del África subsahariana como del norte del continente— acuden a este santuario antes de embarcarse para pedir protección.
"Vienen a rezar para que el Señor los proteja en la travesía de ese mar que consideran, como Moisés, una puerta hacia la liberación", explica José María Cantal Rivas, misionero de los Padres Blancos que fue rector del templo durante años. También llegan familiares de quienes ya partieron, muchas veces sin noticias, que buscan consuelo y esperanza en la oración.
Situada en una colina con vistas a toda la ciudad de Argel, la basílica se ha consolidado como un espacio de encuentro, diálogo y acogida para personas de distintas religiones y contextos, no solo cristianos.
Durante su reciente visita, el Papa León XIV subrayó esta dimensión del lugar. El Pontífice destacó que "muchos vienen aquí para orar en silencio, encomendar sus preocupaciones y encontrar a alguien dispuesto a escucharles", señalando cómo la oración permite a las personas marcharse "serenas y reconfortadas".
León XIV recordó que la oración "une y humaniza, refuerza y purifica el corazón", y valoró el papel de la Iglesia en Argelia como una presencia discreta pero significativa que "siembra humanidad, unidad y esperanza" incluso en contextos marcados por la dificultad y la incertidumbre.
