La visita del Papa a África resalta la urgencia de abordar la crisis migratoria y la necesidad de solidaridad global.
El Papa León XIV ha regresado a Roma tras un viaje apostólico de once días por varios países de África, donde ha abordado temas cruciales como la migración y la guerra. Durante una rueda de prensa en el avión papal, el Pontífice afirmó que no puede estar a favor de la guerra, subrayando que han muerto demasiados inocentes. Este mensaje se produce en un contexto en el que la crisis migratoria se convierte en un tema central en su próximo viaje a Canarias.
León XIV defendió el derecho de los Estados a establecer normas en sus fronteras, pero enfatizó que los migrantes deben ser tratados con dignidad. "No podemos tratarlos peor que a las mascotas", afirmó, recordando que son seres humanos que merecen respeto. El Papa planteó una pregunta fundamental: "¿Qué hace el Norte del mundo para ayudar al Sur del mundo?", sugiriendo que los países más ricos deben trabajar para mejorar las condiciones en los países en desarrollo y así reducir la necesidad de emigrar.
En su intervención, el Pontífice también condenó la pena de muerte y el asesinato de personas, reafirmando la doctrina de la Iglesia sobre el respeto a la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Al ser cuestionado sobre la posibilidad de que sus encuentros con líderes de regímenes autoritarios sirvan como un "lavado de imagen", León XIV defendió que, aunque no siempre se emiten críticas públicas, se realiza un trabajo significativo en favor de la justicia y los derechos humanos.
El Papa también se refirió a la controversia sobre la bendición de parejas del mismo sexo, reiterando que la Santa Sede no apoya esta práctica y que la prioridad de la Iglesia es el anuncio del Evangelio. A lo largo de la rueda de prensa, León XIV mostró su deseo de continuar promoviendo una cultura de paz y diálogo, especialmente en regiones afectadas por conflictos.
Al finalizar la rueda de prensa, el Papa expresó su satisfacción por el viaje y su deseo de visitar América Latina en el futuro, dejando entrever su compromiso con la misión pastoral de la Iglesia. Con la imagen de un niño fallecido en el conflicto de Líbano en su bolsillo, León XIV regresa a Roma como una voz de conciencia en un mundo marcado por la guerra y la desigualdad.
