El deporte como puente para el diálogo y la paz entre culturas.
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El Papa León XIV ha incorporado el tenis a su rutina semanal desde su elección al pontificado hace poco más de un año, demostrando su compromiso con una vida que armoniza la espiritualidad y la actividad física. Esta decisión responde a su inspiración en la tradición agustiniana, que enfatiza el cultivo de buenos hábitos y el desarrollo integral de la persona. Su afición por el deporte quedó patente durante un encuentro con el tenista Jannik Sinner, quien pudo comprobar personalmente esta pasión del Pontífice.
Con el propósito de mantener una regularidad en su vida diaria, León XIV ha fijado un horario que le permite jugar al tenis cada semana. El reverendo Rob Hagan, Prior de la Provincia Agustiniana de San Tomás de Villanova, ha explicado que el Papa busca seguir los principios de la Regla de San Agustín, documento que subraya la importancia de establecer rutinas que favorezcan el crecimiento espiritual y personal.
Durante su reciente viaje a África, el Pontífice realizó una peregrinación a las ruinas arqueológicas de Argelia, lugar donde vivió San Agustín en el siglo V. Este gesto refleja la devoción que León XIV siente hacia el influyente teólogo africano. Según Hagan, el Papa destaca un valor agustiniano frecuentemente olvidado en la sociedad contemporánea: la necesidad de cultivar la vida interior en medio de un mundo caracterizado por el ruido y la dispersión.
Los lunes y martes, el Pontífice se retira a Castel Gandolfo, la residencia papal, donde practica tenis con su secretario, monseñor Edgard Iván Rimaycuna Inga. Además del tenis, aprovecha estos días para nadar y montar a caballo, manteniendo así una actividad física variada. Antes de su elección papal, cuando era cardenal, Robert Prevost había manifestado su deseo de retomar el tenis tras sus años como misionero en Perú.
En un mensaje reciente, León XIV ha presentado el deporte como un instrumento privilegiado para la paz y el diálogo entre culturas, así como un medio para la superación personal. “En la vida, como en el juego, nadie se salva solo”, afirmó el Papa, subrayando la importancia de la colaboración y el respeto mutuo en el ámbito deportivo.
El tenista croata Marin Cilic, campeón del Abierto de EE. UU. en 2014, ha expresado su admiración por la pasión del Pontífice hacia el tenis, considerándolo un juego hermoso que alcanza su verdadera dimensión cuando se practica sin la presión competitiva de los torneos profesionales. La disciplina mental que exige el tenis, combinada con su componente físico, son aspectos que el Papa ha integrado en su vida cotidiana, permitiéndole afrontar con mayor fortaleza las exigencias inherentes a su cargo.
Hagan ha subrayado que la actividad física resulta esencial para el Pontífice, quien mantiene un ritmo de vida extraordinariamente intenso, realizando viajes que superan los 17.700 kilómetros en un único tour. La preparación física que León XIV ha desarrollado a lo largo de los años, incluyendo su entrenamiento regular en el gimnasio del Vaticano, le proporciona la resistencia necesaria para cumplir eficazmente con sus responsabilidades apostólicas.
La presencia del Papa León XIV ha contribuido a que un número creciente de personas redescubra la figura de San Agustín y los valores que caracterizan la tradición agustiniana, promoviendo una visión integral de la vida que busca el perfeccionamiento en todos los ámbitos de la existencia humana.
