La medida busca aliviar la carga fiscal de quienes han sufrido abusos en el ámbito eclesiástico.
El Consejo de Ministros de España ha aprobado un real decreto-ley que establece la exención del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) para las indemnizaciones que se otorguen a las víctimas de abusos sexuales en el contexto de la Iglesia católica. Esta decisión responde a una solicitud de las propias víctimas, quienes manifestaron su incomprensión ante la obligación de tributar por las compensaciones recibidas.
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La iniciativa, que fue respaldada por la Conferencia Episcopal Española y la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), se incluyó en el acuerdo alcanzado entre estas entidades y el Gobierno para proporcionar atención integral a las víctimas, incluso en casos que ya estaban prescritos. Aunque el acuerdo fue firmado previamente, la redacción y aprobación final de la medida ha tenido lugar en la sesión del Consejo de Ministros de este martes.
Fuentes del Gobierno han indicado que esta exención fiscal también se aplicará a las indemnizaciones que la Iglesia Católica haya pagado o pague a través de sus propios mecanismos. El ministro de Hacienda, Arcadi España, destacó que esta acción responde a una de las demandas centrales de las víctimas y subraya el compromiso del Gobierno con su bienestar. "Cuando reconocemos y apoyamos a las víctimas, estamos haciendo que nuestro país sea mejor", afirmó el ministro en su comparecencia ante los medios.
El acuerdo no establece un baremo específico para las indemnizaciones, ya que, como explicó el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, se ha preferido centrar la atención en las personas afectadas en lugar de en las cantidades monetarias. Argüello enfatizó la importancia de tratar a cada víctima de manera individual y de confiar en el Defensor del Pueblo para garantizar que se atiendan sus circunstancias particulares.
El presidente de la CEE también hizo hincapié en que la firma de este acuerdo es una forma concreta de expresar el deseo de pedir perdón, aunque evitó utilizar la palabra "perdón" en su intervención, reconociendo su carga emocional y la necesidad de no banalizarla.
