La controversia lingüística en torno a la misa papal aviva el debate sobre la identidad catalana.
Último boletín
Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat de Cataluña, ha protestado públicamente contra el uso del español en la misa que el Papa León XIV presidirá en la Sagrada Familia de Barcelona. El anuncio de que el Pontífice pronunciará la homilía y bendecirá la torre de Jesucristo en español ha provocado una reacción airada en sectores independentistas catalanes.
A través de un mensaje en la red social X, Puigdemont se refirió a los obispos españoles como "escarabajos purpurados" y tachó la situación de "vergonzosa" e "insulto" a la memoria del arquitecto Antoni Gaudí. Según el exmandatario, el catalán debería ser el único idioma utilizado durante la visita papal, considerando que la opción por el español constituye un menosprecio hacia la lengua propia de Cataluña.
La protesta de Puigdemont se suma a la de otros dirigentes de Junts per Catalunya, que han pedido al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, que negocie con las autoridades eclesiásticas para garantizar un papel preponderante del catalán en el evento. Mònica Sales, presidenta del grupo parlamentario de Junts, ha subrayado que no se trata de solicitar concesiones, sino de defender un derecho: que el catalán sea la lengua prioritaria en una visita de esta envergadura.
Aunque el misal vaticano prevé que el Papa iniciará su discurso en catalán e incluirá oraciones en este idioma, la decisión de pronunciar la homilía en español ha reabierto el debate sobre la representación lingüística en actos de magnitud internacional. Junts ha reclamado al Govern que trabaje con la Conferencia Episcopal y la Santa Sede para que el catalán sea el idioma predominante en todos los actos vinculados a la visita pontificia.
El Govern de la Generalitat mantiene conversaciones con las autoridades eclesiásticas para resolver estas cuestiones. Se prevé que se adopten medidas para responder a las demandas de los sectores independentistas, en un contexto donde la política lingüística de Illa intenta equilibrarse con las expectativas de amplios sectores de la sociedad catalana.
