El secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Pietro Parolin, alerta sobre la creciente amenaza de un orden mundial multipolar dominado por la fuerza, en medio de la escalada bélica en Oriente Medio.
En una entrevista concedida a Vatican News, el cardenal Parolin expresó su profunda preocupación por el deterioro del respeto al derecho internacional y defendió la diplomacia como la única vía capaz de evitar un conflicto cuyas consecuencias serían imprevisibles en la región.
El purpurado confesó sentir un “gran dolor” ante la reanudación de la violencia en una zona marcada por décadas de enfrentamientos, donde las comunidades cristianas, ya vulnerables, se ven especialmente amenazadas. Recordó las palabras del Papa León XIV durante el Ángelus dominical, quien calificó la situación como una “tragedia de proporciones enormes” y advirtió sobre el peligro de caer en un “abismo irreparable” si continúa la escalada bélica.
Consultado sobre los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, Parolin insistió en que la paz y la seguridad solo pueden alcanzarse mediante la diplomacia y el respeto a los organismos multilaterales. Subrayó que la creación de la Organización de las Naciones Unidas tras la Segunda Guerra Mundial tuvo como objetivo evitar que el mundo volviera a sumirse en conflictos devastadores.
El cardenal destacó que la historia ha demostrado que únicamente la política, a través del diálogo y la negociación, puede fomentar la confianza entre naciones, promover el desarrollo y mantener la paz. Sin embargo, lamentó que los principios establecidos en la Carta de la ONU para la resolución pacífica de disputas parecen estar perdiendo fuerza en el contexto actual.
Otro aspecto abordado fue la polémica sobre la “guerra preventiva”, justificación utilizada para ataques militares con el fin de neutralizar amenazas futuras. Parolin recordó que, según la Carta de la ONU, el uso de la fuerza debe ser la última opción, tras agotar todas las vías diplomáticas y políticas.
Advirtió que permitir a los Estados actuar unilateralmente bajo el pretexto de una guerra preventiva, sin un marco jurídico internacional, podría desencadenar un conflicto global de proporciones catastróficas.
El secretario de Estado también señaló que la crisis actual refleja una profunda debilidad en el sistema internacional basado en la cooperación multilateral. Explicó que se está perdiendo la conciencia de que el bienestar común beneficia a todos y que la seguridad y prosperidad solo se logran mediante la colaboración entre pueblos.
En este sentido, alertó sobre la peligrosa consolidación de un orden multipolar donde prevalece la fuerza y la autodefinición de intereses nacionales sin respeto por las normas internacionales.
Además, denunció la aplicación desigual del derecho internacional, enfatizando que “no hay muertos de primera y de segunda categoría”, y que todas las vidas humanas tienen el mismo valor, sin importar su origen geográfico.
Frente a esta situación, Parolin expresó su esperanza de que el llamado a la responsabilidad hecho por el Papa León XIV sea atendido por quienes toman decisiones políticas y militares. Subrayó que los cristianos confían en Cristo, quien en el Evangelio ordenó a Pedro guardar la espada, pero también destacó que, a pesar de la guerra y la incertidumbre, “desde muchas partes del mundo siguen elevándose voces que reclaman paz y justicia”.
El purpurado reclamó el cese del ruido de las armas y la reanudación del camino del diálogo, recordando que los procesos diplomáticos requieren tiempo, paciencia y voluntad política para lograr resultados efectivos.
