Los obispos católicos de Nigeria han expresado profunda preocupación por la creciente violencia que afecta a sacerdotes y ciudadanos, demandando una respuesta urgente del gobierno ante la crisis de seguridad que atraviesa el país.
Durante un taller sobre gestión financiera organizado por el Secretariado Católico de Nigeria para los miembros de la Conferencia Episcopal Católica de Nigeria, los prelados manifestaron su alarma ante la escalada de secuestros y asesinatos dirigidos contra el clero y la población civil.
El obispo Hyacinth Oroko Egbebo, responsable de la diócesis de Bomadi, calificó la situación como una tragedia insoportable y subrayó que “los sacerdotes no deberían ser víctimas de una violencia tan brutal, ni ninguna vida humana merece tal destino”.
El prelado advirtió que la inseguridad en Nigeria ha alcanzado niveles críticos, describiendo el país como un escenario de derramamiento de sangre donde la impotencia es palpable. “La nación se ha convertido en un baño de sangre, y nos sentimos desamparados ante esta realidad”, afirmó.
Además, el obispo Egbebo destacó que el ambiente de temor no solo pone en riesgo la integridad física de las personas, sino que también compromete la labor evangelizadora de la Iglesia, dificultando su misión pastoral en medio de la violencia persistente.
