La archidiócesis de Ndola, en Zambia, vive una situación que refleja uno de los grandes desafíos de la Iglesia en territorios de misión: la falta de sacerdotes. Actualmente, incluso contando con religiosos, hay apenas un sacerdote por cada 10.000 fieles en esta región africana.
El arzobispo de Ndola, monseñor Benjamin Phiri, presidió una misa en la parroquia de San Patricio, en la frontera norte con la República Democrática del Congo, donde once seminaristas recibieron la sotana e ingresaron en las sagradas órdenes.
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La admisión a las órdenes menores supone que los candidatos al sacerdocio expresen públicamente su decisión de entregar su vida a Dios y a la Iglesia. En esta ocasión, el gesto se acompañó con la imposición de la sotana, signo visible de la vocación y del compromiso más profundo con Cristo.
Durante la homilía, monseñor Phiri subrayó el valor de este momento. La sotana representa una nueva identidad en Cristo, recordó, por lo que exhortó a los seminaristas a llevarla «con dignidad y responsabilidad», manteniéndose abiertos a un proceso continuo de formación espiritual, intelectual y moral.
El arzobispo insistió también en la importancia de la disciplina y la integridad, destacando la necesidad urgente de sacerdotes bien formados y comprometidos con su vocación.
El crecimiento de las vocaciones en Ndola está ligado a la reciente creación del St. Benedict Seminary, inaugurado hace cinco años en Kasaria. Es el primer seminario mayor de la archidiócesis, que durante décadas se vio obligada a enviar a sus candidatos al sacerdocio fuera del país por falta de medios.
Desde la creación de la entonces prefectura apostólica en 1938, la diócesis —que hoy cuenta con unos dos millones de fieles— no había tenido un centro propio de formación sacerdotal. La escasez de clero fue el factor decisivo para impulsar su apertura.
La archidiócesis cuenta actualmente con 106 sacerdotes diocesanos y otros 81 religiosos, muchos de ellos procedentes de otros países. Estas cifras siguen siendo insuficientes para atender a la población católica.
El rector del seminario, padre Brian Mutale, agradeció la generosidad de los jóvenes que han respondido a la llamada de Dios, así como el apoyo de quienes sostienen la formación de los seminaristas.
La celebración, en la que participaron familiares, sacerdotes y amigos, transcurrió en un ambiente de alegría y esperanza. En medio de la escasez, la Iglesia en Zambia sigue apostando por las vocaciones como camino para asegurar su misión evangelizadora y el acompañamiento de los fieles.
