En una ceremonia celebrada en la Universidad de Santo Tomás, en Saint Paul, varios cardenales y el arzobispo local reafirmaron la postura de la Iglesia estadounidense frente a las políticas migratorias vigentes.
El viernes 27 de febrero, en la capilla de la Universidad de Santo Tomás, se celebró una misa especial dedicada a la solidaridad con los migrantes, presidida por el arzobispo de Saint Paul y Minneapolis, Bernard Anthony Hebda, junto a tres cardenales destacados. Esta ceremonia tuvo lugar al término de la conferencia The Way Forward, que reunió a cerca de treinta prelados para debatir sobre comunicación y evangelización en la era digital.
En su homilía, monseñor Hebda destacó la necesidad de avanzar "de la ira a la reconciliación y el perdón" tras la reciente operación masiva de control migratorio en las Twin Cities. Por su parte, los cardenales Christophe Pierre, nuncio apostólico en Estados Unidos; Robert Walter McElroy, arzobispo de Washington; y Joseph William Tobin, arzobispo de Newark, expresaron críticas contundentes hacia las prácticas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), mostrando su respaldo a los sectores más vulnerables de la sociedad.
Según informó The Catholic Spirit, medio oficial de la arquidiócesis de Saint Paul y Minneapolis, el cardenal Pierre recordó la declaración firme emitida por los obispos en noviembre, respaldada por el Papa León XIV, en defensa de los migrantes. Manifestó su orgullo por la Iglesia estadounidense, que se posiciona junto a quienes sufren, y subrayó que, aunque las responsabilidades políticas y religiosas son distintas, ambas deben converger en la atención a las personas, promoviendo el diálogo y evitando acusaciones mutuas.
El cardenal McElroy evocó la imagen de la Iglesia como un "hospital de campaña", concepto frecuentemente utilizado por el Papa Prevost, para ilustrar que todos los afectados, desde las familias de víctimas hasta las comunidades migrantes y las fuerzas del orden, requieren sanación. Sin embargo, advirtió que, aunque la doctrina católica reconoce el derecho soberano de un país a controlar sus fronteras y deportar a delincuentes graves, la operación masiva de deportaciones en Minneapolis, que afecta a miles de personas, muchas con arraigo de décadas y menores que desconocen otro país, contradice la fe católica y la dignidad humana.
Finalmente, el cardenal Tobin defendió la posición eclesiástica sobre la migración, recordando que la máxima lealtad debe dirigirse a Dios y no a "falsos dioses". En este contexto, explicó la decisión de la Conferencia Episcopal de recurrir a la Corte Suprema contra la eliminación del ius soli promovida por la Administración Trump, medida que impediría la ciudadanía estadounidense a hijos de personas sin estatus legal o con permisos temporales. Los obispos califican esta política como "inmoral".
