La celebración de la Misa en refugios de migrantes refleja la esperanza en medio de la adversidad.
El sacerdote Flavio Bravo, S.J., ha llevado a cabo celebraciones de la Misa en refugios para migrantes a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, donde muchas personas viven en condiciones de incertidumbre y temor. En su homilía, Bravo se inspira en las apariciones de la resurrección de Cristo según el Evangelio de Juan, enfatizando que la presencia del Cristo resucitado se manifiesta en la herida y el sufrimiento de los migrantes.
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Durante una conversación con Ricardo da Silva, S.J., Bravo compartió su experiencia de predicar sobre la resurrección y la esperanza en lugares donde los migrantes enfrentan grandes dificultades. A lo largo del episodio, el sacerdote narra su llegada a Estados Unidos como refugiado adolescente y reflexiona sobre quiénes son los que hoy se encuentran en la frontera.
En su homilía, Bravo subraya que "el Señor resucitado es el crucificado", un mensaje que resuena profundamente en las comunidades que atiende. La Misa no solo se convierte en un acto litúrgico, sino en un espacio de encuentro y consuelo para aquellos que sufren. El sacerdote también destaca cómo su predicación ha evolucionado a partir de su ministerio diario, reconociendo que la resurrección se encuentra en medio del sufrimiento y no en la evasión de este.
La celebración de la Misa en estos refugios se caracteriza por la presencia de nuevos rostros cada semana, lo que añade un sentido de comunidad y renovación. Bravo menciona la alegría que se experimenta durante la Misa, con la participación de niños, el sonido de las campanas y el uso de agua bendita, elementos que contribuyen a crear un ambiente de esperanza y fe en medio de la adversidad.
