Abogan por una respuesta global ante la trata de personas y el abuso infantil en la era digital.
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La Santa Sede defendió la dignidad de la persona como eje de la lucha contra el crimen durante el 15.º Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Justicia Penal, celebrado en Abu Dabi. Monseñor Luca Marabese, consejero de la Misión Permanente ante las Organizaciones Internacionales de Viena, fue el portavoz de la delegación vaticana y centró su intervención en las nuevas formas de explotación y violencia que alimentan los conflictos bélicos y el avance tecnológico.
Marabese valoró positivamente la adopción de la Declaración de Abu Dabi y pidió a los Estados que respeten la dignidad de cada ser humano, a la que calificó como un "don de Dios". La Santa Sede aprovechó el foro para reiterar su rechazo a la pena de muerte, con el argumento de que esta práctica “destruye toda esperanza de perdón y renovación”. Subrayó asimismo que las penas deben guardar proporción con los delitos y que las condiciones de reclusión han de respetar en todo momento la dignidad de los presos.
Monseñor Marabese señaló tres tendencias delictivas emergentes que exigen respuestas coordinadas. La primera es la trata de seres humanos, agravada por la inestabilidad geopolítica y los conflictos armados, que ofrecen a los traficantes un terreno abonado para actuar, con especial incidencia sobre migrantes, refugiados, mujeres y menores. El representante vaticano recordó las palabras del Papa León XIV, quien afirmó que “la trata de seres humanos debe ser reconocida como una forma contemporánea de esclavitud y una grave violación de la dignidad humana”. La Santa Sede reclama una acción internacional concertada que combata las redes criminales y, al mismo tiempo, atienda las causas profundas que empujan a las personas a migrar y las exponen a la explotación.
La segunda amenaza señalada es el abuso infantil en el entorno digital, donde proliferan contenidos dañinos que traspasan fronteras y dificultan la prevención. La Santa Sede pidió una cooperación más estrecha entre instituciones, familias, proveedores de servicios digitales y usuarios. Recordó también el llamamiento del Papa León XIV para que responsables políticos, centros educativos y familias formen una alianza que proteja a los menores en el espacio digital.
El tercer punto fue el de los crímenes de odio. La delegación vaticana celebró que la Declaración de Abu Dabi incluya una referencia explícita a la religión y manifestó su preocupación por la violencia creciente —tanto física como en línea— contra personas y comunidades a causa de su fe. Citó el dato de que más de 380 millones de cristianos en todo el mundo padecen esta persecución, que considera una de las crisis de derechos humanos más extendidas del momento.
Marabese cerró su intervención apelando a que el Congreso de Abu Dabi sirva para articular respuestas efectivas y sostenibles ante estas tendencias delictivas, con un sentido compartido de responsabilidad que se traduzca en medidas concretas a todos los niveles. La Santa Sede quiere que el resultado del encuentro sea la salvaguarda real de la vida y la dignidad de quienes buscan justicia.
Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.
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