La misa en Yaundé-Ville reunió a 200.000 fieles en un mensaje de esperanza y unidad.
El Papa León XIV presidió una misa en el aeropuerto de Yaundé-Ville el 18 de abril, donde se despidió de Camerún ante una multitud de aproximadamente 200.000 fieles. Durante su homilía, el Pontífice instó a transformar las instituciones en herramientas que promuevan el bien común, superando así las desigualdades y la marginación.
En su mensaje, el Papa subrayó la importancia de integrar la dimensión espiritual y ética del Evangelio en el corazón de las estructuras sociales, para que estas no se conviertan en escenarios de conflictos o intereses personales. León XIV expresó su gratitud por la cálida acogida que recibió durante su estancia y destacó los momentos de alegría y fe compartidos con la comunidad local.
Refiriéndose al capítulo 6 del Evangelio de Juan, el Santo Padre recordó que, aunque la fe no exime de tribulaciones, Jesús siempre está presente para ofrecer consuelo. “La fe no nos libra del desasosiego y las tribulaciones”, afirmó, añadiendo que, incluso en los momentos de mayor dificultad, “Jesús no nos abandona”.
León XIV también hizo hincapié en la necesidad de no dejar a nadie solo ante las adversidades. Citando ejemplos de hombres y mujeres que enfrentan desafíos con valentía, el Papa instó a las comunidades a crear estructuras de solidaridad que permitan a todos ayudar y ser ayudados en tiempos de crisis.
El Pontífice recordó que la contribución de cada persona es valiosa en una sociedad que respeta la dignidad humana. En este sentido, la exhortación “no teman” se amplía a un llamamiento a afrontar juntos los problemas sociales y políticos, especialmente aquellos relacionados con la pobreza y la justicia.
Al finalizar su homilía, León XIV reflexionó sobre la historia de la Iglesia, que ha enfrentado numerosas tormentas a lo largo de los siglos. Afirmó que, a pesar de las dificultades, la comunidad debe seguir adelante con valentía y confianza, manteniendo viva la memoria de los momentos compartidos y abriendo espacio a Jesús en sus corazones.
El Papa concluyó su mensaje recordando que la Iglesia en Camerún es vibrante y rica en diversidad, y animó a los fieles a seguir creciendo en el servicio a Dios y a los demás, incluso en medio de las adversidades.
