En la Audiencia General del 16 de septiembre, el Papa León XIV enfatizó que la diversidad cultural debe verse como oportunidad de enriquecimiento mutuo, rechazando actitudes de confrontación derivadas del pecado.

En la Audiencia General celebrada el 16 de septiembre en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV afirmó que la diversidad cultural y de pensamiento no debe percibirse como una amenaza, sino como ocasión de enriquecimiento mutuo. El Pontífice señaló que las actitudes de confrontación, que con frecuencia desembocan en violencia, son fruto del pecado y de su influencia sobre las mentalidades y las acciones humanas en todos los niveles, sembrando destrucción y muerte.
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Sábado, 31 de octubre
El Santo Padre prosiguió así su ciclo de catequesis sobre la Constitución Pastoral Gaudium et Spes, aprobada por el Concilio Vaticano II el 7 de diciembre de 1965. Animó a los fieles a adoptar una lógica de reciprocidad, entrega y cuidado mutuo. El Papa subrayó la vigencia del mensaje de ese documento y la centralidad que otorga a las relaciones humanas.
León XIV observó que, si bien el avance de los medios de comunicación y la inteligencia artificial ha contribuido a derribar barreras, también ha empujado a que las interacciones sean cada vez más virtuales y menos personales. En ese contexto, advirtió sobre el peligro de delegar decisiones que deberían ser tomadas por la conciencia humana a algoritmos, y recordó que la comunidad cristiana tiene la misión de promover relaciones sociales con auténtico sentido humano y hondura personal.
El Papa recordó que Gaudium et Spes define el bien común como «el conjunto de aquellas condiciones de la vida social que permiten tanto a los grupos como a cada uno de sus miembros alcanzar más plena y fácilmente su propia perfección». Añadió que la interdependencia entre los pueblos exige que cada grupo tenga en cuenta las necesidades y aspiraciones legítimas de los demás, así como el bien de toda la humanidad.
León XIV desgranó varias consecuencias prácticas del bien común, comenzando por el respeto a la dignidad humana. Citó el texto conciliar, que condena cuanto atenta contra la vida —el homicidio, el genocidio, el aborto y la eutanasia—, así como las violaciones a la integridad de la persona y las condiciones de vida infrahumanas.
El Papa subrayó también la necesidad de mostrar respeto y amor hacia quienes sostienen opiniones distintas. Y, como tercera consecuencia, señaló que la igualdad fundamental de todos los seres humanos reclama justicia social, pidiendo superar la mentalidad individualista y asumir una actitud de responsabilidad y participación activa.
Al término de la audiencia, León XIV saludó a los distintos grupos de peregrinos presentes. Agradeció expresamente a los capellanes de las cárceles su labor apostólica y su papel como portadores del Evangelio y de la esperanza cristiana. Saludó asimismo a los participantes en un curso de asistencia farmacéutica, a quienes animó a aunar su competencia científica con una visión integral de la persona y una cercanía verdaderamente humana.