El cardenal José Cobo ha pedido a la vida consagrada avanzar en diocesaneidad en un contexto de nueva evangelización.
El Seminario Conciliar de Madrid acogió el miércoles 18 de marzo un encuentro que reunió a más de un centenar de superiores mayores de institutos de vida consagrada presentes en la diócesis. Convocado por el arzobispo de Madrid, José Cobo, el evento tuvo como eje central la misión de la Iglesia y la vida consagrada, en continuidad con las reflexiones realizadas en el encuentro CONVIVIUM.
Durante la reunión, el padre Aurelio Cayón, vicario episcopal de Vida Consagrada, destacó que cada año se establece un hilo conductor para estas convocatorias. En esta ocasión, abordó la importancia de la colaboración entre sacerdotes diocesanos y la vida consagrada, así como la necesidad de un mayor conocimiento mutuo entre ambos grupos. Se mencionó que la vida consagrada había contribuido en la fase inicial de la asamblea presbiteral, aportando reflexiones sobre el perfil de sacerdotes que requiere la diócesis.
La ponencia inaugural, presentada por el padre Elías Royón, SJ, anterior vicario para la vida consagrada, se centró en las interacciones entre sacerdotes y religiosos, subrayando lo que cada uno puede aportar al otro. Posteriormente, se realizaron diálogos en grupos pequeños, cuyos resultados fueron compartidos con el cardenal Cobo, quien presidió la jornada.
Entre los retos identificados, se destacó la necesidad de fomentar un mayor conocimiento entre religiosos y sacerdotes, dado que muchas parroquias coinciden territorialmente con colegios religiosos y otras obras sociales. Se propuso crear Mesas de Vida Consagrada en las vicarías territoriales y aumentar la participación de la vida consagrada en las reuniones de los arciprestazgos. Una religiosa mencionó la positiva atención espiritual de los sacerdotes en su arciprestazgo, quienes se han organizado para celebrar Misas en ausencia de capellán, resaltando la importancia de que los sacerdotes reconozcan los carismas como un don.
El arzobispo Cobo expresó su satisfacción por el encuentro, señalando que refleja un pequeño giro hacia una experiencia de reconversión y reestructuración. En su intervención, planteó la pregunta: “¿Qué es más importante, sostener lo mío o responder a una misión?”. Enfatizó que los tiempos actuales requieren un enfoque renovado, con un llamamiento al diálogo y la colaboración para evitar duplicidades en las actividades diocesanas.
El cardenal también subrayó que la vida consagrada ha sido fundamental en la evangelización de Madrid desde sus inicios y que ahora se enfrenta a un nuevo momento de evangelización en un contexto intercultural. Hizo un llamamiento a no dejar desprotegidas las áreas más necesitadas de la ciudad, reconociendo que este es un signo de los tiempos que deben interpretarse como una riqueza de Dios.
La jornada concluyó con un sentido de esperanza y compromiso hacia una mayor integración y colaboración entre la vida consagrada y la diócesis, en beneficio de la misión compartida.
