Sáiz Meneses destaca la devoción a la Macarena como un tesoro espiritual para Sevilla

Sáiz Meneses destaca la devoción a la Macarena como un tesoro espiritual para Sevilla

El arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, ha destacado la devoción a la Macarena como un invaluable patrimonio espiritual durante su homilía en la clausura del septenario celebrado en la basílica de la Esperanza Macarena.

Durante la ceremonia, Saiz Meneses resaltó la importancia de la hermandad, calificándola como una "escuela" donde se aprende a caminar en unidad y esperanza. No obstante, advirtió sobre el riesgo de centrarse únicamente en lo superficial, en lo visible y lo impactante, recordando que "Dios busca un corazón disponible, un corazón humilde".

El arzobispo subrayó que, aunque la belleza es fundamental y Sevilla es reconocida por su capacidad para preservarla, lo esencial es la disposición del corazón. "El hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón", afirmó, invitando a los presentes a meditar sobre la verdadera esencia de la fe.

En su intervención, Saiz Meneses también reflexionó sobre la vida en comunidad, preguntándose si se fomenta la unión o, por el contrario, se alimenta la división. Aseguró que "María Santísima de la Esperanza nos quiere unidos, como hijos, como hermanos", y destacó que esta unidad no se improvisa, sino que se construye mediante la humildad, la verdad, el perdón, la oración compartida y el servicio mutuo.

Al referirse a la Cuaresma, el arzobispo pidió no eludir los desafíos, sino afrontarlos con un sentido profundo que incluya oración, penitencia, obras de misericordia y auténtica caridad. En este contexto, destacó que la devoción a la Macarena representa "un tesoro inmenso" que debe compartirse para iluminar al mundo, subrayando la necesidad de que los creyentes sean portadores de una vida coherente.

Por último, recordó el mensaje del papa León XIV para la Cuaresma, haciendo un llamamiento a "menos juicio, más compasión; menos división, más comunión; menos ruido, más oración", y enfatizó que la luz que el mundo necesita tiene un nombre: Jesucristo.

Comentarios
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José Romero
36 minutos hace
La devoción a la Macarena es más que un símbolo; es un llamado a la sinceridad del corazón en la fe. Ignorar la esencia por lo superficial solo alimenta divisiones y vacía el espíritu. Solo un corazón humilde puede verdaderamente brillar con la luz de Cristo.
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