León XIV revela que “la práctica de la presencia de Dios” guía su vida interior

León XIV revela que “la práctica de la presencia de Dios” guía su vida interior

Publicado hoy en Tribunechretienne.com, este texto analiza el significado espiritual y la herencia carmelita que se esconden tras la referencia del Papa León XIV a la práctica de la presencia de Dios como eje discreto pero decisivo de su vida interior.

En el vuelo de regreso a Roma, el Papa León XIV sorprendió a los periodistas por la sencillez de una confidencia sobre su vida interior. Preguntado por las fuentes que alimentan su espiritualidad, citó un pequeño libro carmelita y afirmó que “La práctica de la presencia de Dios” es su referencia espiritual desde hace muchos años. Esta declaración, breve pero significativa, puso de relieve el peso de este clásico en su camino de fe y permitió situar su figura en continuidad con una tradición espiritual concreta.

Para comprender el alcance de esta referencia, es necesario remontarse a la figura de fray Lorenzo de la Resurrección, nacido Nicolas Herman (1614-1691). Este hermano convers carmelita, sin formación teológica, trabajaba humildemente en un monasterio parisino, sobre todo en la cocina y en la reparación de sandalias. Nada hacía prever que se convertiría en uno de los testigos espirituales más influyentes de la tradición carmelitana. Sin embargo, sus cartas, conversaciones recogidas por otros y máximas transmitieron un camino de radical sencillez: vivir cada instante en presencia de Dios.

El libro que reúne estos escritos desarrolla una intuición central: ejercitar el alma para volverse hacia Dios en cada una de las tareas cotidianas. Lavar platos, preparar una comida o caminar se convierten así en ocasiones de amar y de orar. Fray Lorenzo condensó esta actitud en algunos principios accesibles a cualquier persona, con independencia de su estado de vida o de su nivel de formación. Su propuesta no se apoya en métodos complejos, sino en una práctica constante y discreta.

Entre estos principios figura, en primer lugar, la práctica continua de la presencia de Dios, haciendo de cada momento una ofrenda interior. A ello se añade la invitación a realizarlo todo por amor a Dios, sin buscar recompensa ni experiencias espirituales particulares. Esta orientación pretende centrar la vida en la intención del corazón más que en los resultados visibles o en las consolaciones sensibles, y propone una fidelidad sostenida en lo ordinario.

Otro elemento esencial es el hábito de una conversación sencilla y constante con Dios, natural y familiar, a lo largo de todo el día. Cuando el espíritu se dispersa, fray Lorenzo recomienda volver suavemente a Dios, sin agitación ni sentimiento de culpa, convencido de que Dios mira sobre todo la intención y no la perfección. Esta pedagogía espiritual, desprovista de rigorismos, ha contribuido a la difusión de su mensaje entre personas de contextos muy diversos.

La espiritualidad de fray Lorenzo se inscribe en la gran tradición de la Iglesia. San Agustín la había formulado de manera luminosa: “Ama, y haz lo que quieras” (Homilías sobre la primera carta de Juan, Tratado VII, 8). Para el obispo de Hipona, la caridad auténtica basta para orientar la acción. Varios siglos después, el hermano carmelita tradujo esta misma verdad a la vida ordinaria, con una simplicidad que ha marcado a generaciones de creyentes y ha consolidado su lugar en la tradición carmelitana.

En este contexto, la confidencia del Papa León XIV adquiere un significado particular. En un tiempo en que la búsqueda espiritual se ve a menudo acompañada de métodos y discursos elaborados, su elección personal remite a la fidelidad cotidiana como camino seguro. “La práctica de la presencia de Dios”, un volumen de menos de cien páginas, sigue acompañando a estudiantes, trabajadores y padres que desean vivir en unión con Dios en cada momento de su jornada.

Esta visión interior, enraizada en la sencillez evangélica, ilumina también la manera en que León XIV entiende su misión en el mundo. En Turquía y en el Líbano, se ha esforzado por valorar las iniciativas de diálogo y reconciliación, atento tanto a los sufrimientos como a los signos de unidad. Su paso por la Mezquita Azul, donde no quiso rezar, ilustró de forma clara su modo de dialogar sin renunciar a su identidad cristiana, en coherencia con la espiritualidad que ha señalado como referencia personal.

Fuente: "Pratiquer continuellement la présence de Dieu": devant les journalistes, le pape Léon XIV a expliqué ce qui définit sa spiritualité depuis des années - Tribune Chrétienne — « Practicar continuamente la presencia de Dios»: ante los periodistas, el Papa León XIV explicó lo que define su espiritualidad desde hace años - Tribuna Cristiana

Comentarios
0
Carlos Collado
1 mes hace
La referencia del Papa León XIV a la "práctica de la presencia de Dios" me parece un toque necesario en tiempos de discursos vacíos. Volver a la sencillez espiritual, como hizo San Francisco, podría ser justo lo que necesitamos en esta era de inmediatez y superficialidad.
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