En este texto publicado recientemente en The Catholic Herald se analiza el llamativo retorno de parte de la generación más joven a la práctica cristiana y su creciente visibilidad en el espacio público, a la luz de nuevas conversiones y de datos que apuntan a un cambio de tendencia en varios países occidentales.
Desde 2023, la prensa internacional presta una atención creciente al resurgir de la fe cristiana y a su renovada presencia en el debate público. Conversiones de alto perfil como las de Shia LeBeouf, Ayaan Hirsi Ali y Russell Brand, unidas a datos que indican un repunte de la asistencia a los oficios religiosos en determinadas regiones y confesiones, han sorprendido a los medios. En el Reino Unido, por ejemplo, se ha constatado que el pentecostalismo y el catolicismo han revertido décadas de declive y han crecido de forma notable entre 2018 y 2025, lo que ha despertado el interés de cabeceras como The Guardian y Reuters. En Francia, la conferencia episcopal ha confirmado desde 2020 incrementos anuales, constantes y acelerados, en el número de adultos convertidos y bautizados, muchos procedentes de la irreligión y del islam. En Estados Unidos, FOX News y el New York Post informaron recientemente de un aumento de la asistencia a misa en las parroquias católicas de Manhattan.
El autor del texto original, periodista católico, afirma haber seguido de cerca estas tendencias y, además, haberse visto personalmente implicado en ellas. Relata que comenzó a asistir a misa en 2019, cuando era estudiante universitario, animado por un amigo cristiano llamado Chris. En aquel momento buscaba a Dios y se debatía entre su anglicanismo de infancia, el catolicismo, la ortodoxia o incluso el islam. Dos años después se había convertido en un católico convencido que asistía a la misa tradicional en latín. Explica que, cuando inició su proceso de conversión, Chris era el único cristiano practicante que conocía; en 2021 ya tenía numerosos amigos, muchos de ellos jóvenes conversos, aunque en su grupo cercano de cinco personas sólo él y Chris practicaban la fe. En 2025, los otros tres, antes irreligiosos, también se han hecho cristianos.
El debate sobre un “renacimiento” cristiano se ha intensificado, pero el autor subraya que no se trata de un fenómeno universal, sino selectivo: algunas ramas del cristianismo crecen mientras otras siguen encogiéndose. Cita el informe “Quiet Revival”, publicado en abril de 2025 por la Bible Society junto con la encuestadora YouGov, que tuvo un fuerte impacto mediático. Según este estudio, la trayectoria de la Iglesia de Inglaterra continúa siendo descendente, tanto en proporción de cristianos del país como en cifras absolutas. Entre los jóvenes de 18 a 25 años en el Reino Unido, habría ahora el doble de católicos que de anglicanos, y un número similar de carismáticos, evangélicos, pentecostales y no denominacionales, si se agrupan, que de fieles de la iglesia establecida.
El texto señala que tendencias parecidas se observan en Estados Unidos, Países Bajos y Suiza, donde las iglesias protestantes históricas se encuentran en fuerte declive, a un ritmo mayor que el catolicismo. El profesor Steven Bullivant, de St Mary’s (Twickenham), distingue entre “ramas muertas del cristianismo”, donde el descenso continúa, y “ramas vivas”, en las que “vuelve a ser posible encontrarse con el evangelio como algo nuevo y emocionante”. El autor considera que esta contraposición describe bien la situación. Recuerda también la frase de GK Chesterton en “El hombre eterno”: “Una cosa muerta puede ir con la corriente, pero sólo una cosa viva puede ir contra ella”. A su juicio, algunas instituciones cristianas han ido adaptando sus principios al cambio cultural, como cuando en 2015 la Iglesia Episcopal en Estados Unidos aceptó el matrimonio entre personas del mismo sexo, y la mayoría de las iglesias protestantes históricas han seguido líneas similares en cuestiones como sexualidad, aborto y vida.
Frente a ello, los movimientos carismáticos protestantes se caracterizan, según el análisis recogido, por su insistencia en una “relación personal con Jesús” y en la oración, la lectura espiritual y la intimidad con Dios como elementos fundamentales, a diferencia de sectores protestantes más liberales que, por su afán de inclusión, serían reacios a afirmar la centralidad de Cristo o a presentar la renuncia al pecado y la petición de perdón como exigencias. En el caso del catolicismo, el texto atribuye su atractivo a la claridad doctrinal, la continuidad histórica, la seguridad teológica y el carácter sacramental, que ofrecen respuestas definidas sobre cuestiones como el matrimonio, el pecado, la virtud y la autoridad de la Iglesia. También destaca el peso de la liturgia, el sentido de lo sagrado y la dimensión sobrenatural en el mundo católico y ortodoxo, en contraste con una cultura percibida como materialista.
El autor apunta que el resurgir tampoco es uniforme dentro de las confesiones en crecimiento. En el Reino Unido, identifica signos de vitalidad en los Oratorios de ciudades como Londres, Birmingham, Oxford o Manchester, conocidos por su liturgia elaborada y reverente, y señala que las ocho casas oratorianas del país tienen más seminaristas que cualquier diócesis. Menciona asimismo el crecimiento de comunidades tradicionales como las benedictinas de María, Reina de los Apóstoles, y contrapone estos datos al fuerte descenso de la United Reformed Church. Sostiene que el epicentro del renacimiento se sitúa en el ámbito católico tradicional o afín a la tradición, al que atribuye un peso desproporcionado en la producción de apologética, vocaciones, contenidos culturales y presencia pública, y vincula a este entorno la influencia de determinados podcasters, pensadores y figuras públicas católicas en debates sobre pornografía, aborto, adulterio y plataformas como OnlyFans.
Fuente: Why are Gen Z returning to the Church? — ¿Por qué la Generación Z está volviendo a la Iglesia?
