El 12 de mayo se conmemora a San Pancracio, mártir cristiano venerado especialmente por quienes buscan trabajo.
Último boletín
San Pancracio fue un joven mártir romano ejecutado a los catorce años por su fe en Cristo. Nacido en Frigia, región de la actual Turquía, en el año 289 d.C., quedó huérfano a los siete años tras la muerte de su padre, un noble pagano. Su tío Dionisio lo acogió en Roma, donde ambos abrazaron el cristianismo bajo la influencia de un sirviente cristiano que vivía en la casa.
Tras recibir el bautismo, Pancracio y su tío practicaron activamente su nueva fe: participaban en la Eucaristía y distribuían sus bienes entre los pobres. Esta vida de entrega se vio truncada cuando el emperador Diocleciano desencadenó una feroz persecución contra los cristianos. Denunciado por su condición de creyente, Pancracio fue presentado ante el emperador, quien le exigió que renunciara a Cristo. Al rechazar categóricamente la apostasía, fue condenado a muerte.
En el momento de su martirio, Pancracio se arrodilló y ofreció su vida a Dios con gratitud. Su ejecución fue brutal, pero su memoria se mantuvo viva en la Iglesia. El Papa Vitaliano, en un acto de generosidad, envió sus reliquias a Inglaterra, donde se erigió un templo en su honor que fue dedicado por San Agustín de Canterbury. Iconográficamente, San Pancracio aparece representado como un joven ataviado con vestimenta romana o militar, y es venerado como santo protector de quienes padecen pobreza y de los desempleados.
