En una entrada anterior, dedicaba un espacio a la zanja del diseño del resignificado “Valle de los Caídos”. Por cierto, aviso que yo llamaré siempre así a este lugar, pues no hace falta ser poeta para ver que el nombre de “Cuelgamuros” es sencillamente horrible y queda a años luz del que ahora es casi un tabú.
Continúo aquí con mis entradas dedicadas a Nabeel Qureshi, uno de los musulmanes conversos más populares en Estados Unidos. Si en la última acababa comentando la decepción que sufrió Nabeel al conocer con más detalle la biografía de Mahoma, algo semejante le ocurrió al ahondar en la del Corán, el libro sagrado del Islam.
Si eres Acuario esta semana y la siguiente vas a estar de suerte, sobre todo si tienes restaurante, bar, cafetería o algo así.
En una entrada anterior resumía el libro de Nabeel titulado Buscando a Alá, encontrando a Jesús en el que el autor describía su conversión al cristianismo y su relectura crítica del Islam.
Reproduzco a continuación un diálogo que mantuve con varios voluntarios de ONGs a finales de agosto. Aunque no es una reproducción literal sino una variación un poco teatralizada, también es cierto que la mayor parte de la conversación tiene una base real y verificable. He realizado unos cambios mínimos para que la conversación gane un poco en intensidad y en fuerza reivindicativa a favor de esos/as misioneros, sacerdotes y voluntarios que nunca salen en las noticias y que trabajan sin hacer ruido y casi sin descanso. La conversación, resumida, fue más o menos así:
Como aficionado al lenguaje que soy, hace unos días leí un artículo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela que me dejó noqueado. Se trata del artículo 41 del capítulo II de dicha Carta Magna, redactado según las reglas del lenguaje inclusivo. En concreto, me refiero a la regla que quiere forzar al masculino plural (-os) para que solo sirva para el masculino pero no para el femenino, que exigiría una forma propia (-as) y que hace que todo sustantivo o adjetivo acabe teniendo que desdoblarse en dos formas, una para cada género.
Escribo esta entrada poco después de haber visto en You Tube un debate acerca de la divinidad de Jesucristo entre un imán y un pastor protestante. En sí, el formato y el tono del debate son bastante positivos y hasta modélicos, pero no tanto me lo parecen las ideas y argumentos de ambos ponentes, que creo que hacen aguas por varios puntos. En concreto, da la impresión de que ambos dominan bastante bien las escrituras y las citas bíblicas y coránicas, pero también que andan un poco perdidos en todo lo referido a la Trinidad y a la Cristología. A este respecto se me han ocurrido algunas sugerencias, dirigidas sobre todo a quienes tenemos amigos musulmanes que puedan estar interesados en conocer mejor nuestra fe. Algunas de estas ideas proceden también de las charlas y libros de Nabel Qureshi, quizá uno de los más famosos conversos al cristianismo. Así, creo que al hablar con estos amigos nuestros
