De un cine a Vistalegre: la historia de los Thinkglaos, contada por sus fundadores

De un cine a Vistalegre: la historia de los Thinkglaos, contada por sus fundadores

En el tramo final del encuentro que llenó el Palacio de Vistalegre con más de 6.000 personas, Javi Fernández y Javi Roca —cofundadores de los Thinkglaos— pusieron voz a un balance que mezcla logística, intuición y una idea sencilla: “crear espacios donde la gente se pare, piense y busque la verdad”.

Javi Fernández despejó, de entrada, la sospecha de que el fenómeno responda a un “aparato” organizado desde arriba. “No son más de chavales normales, cada uno de su padre y de su madre”, dijo, antes de describir la dimensión humana que sostuvo la jornada: “Aquí hay más de 100 voluntarios de más de 30 ciudades de España”, además de asistentes llegados de México, de Múnich y de Argentina.

Su relato dibujó un proyecto que se alimenta de una red dispersa, pero coordinada, que incluso la víspera —“ayer viernes por la noche”— se reunió para que todo funcionara. Y, al intentar responder a la pregunta que flota sobre cualquier éxito multitudinario, lo formuló sin rodeos: “¿cómo habéis llenado Vista Alegre?”. Para él, la explicación no empieza en el marketing, sino en algo más básico: “lo importante está en los vínculos y está en la amistad.”

En ese mismo marco, Fernández añadió un rasgo que, a su juicio, se repite entre quienes empujan el proyecto: “los voluntarios… por lo general son personas abiertas al sentido de trascendencia”. No lo presentó como una etiqueta, sino como una disposición compartida que ayuda a sostener el esfuerzo cuando el trabajo es silencioso y el reconocimiento escaso.

El punto de partida, sin embargo, fue humilde. “Eso empezó como un grupo de amigos”, recordó, situando los inicios en un “primer cine” al que acudieron “30 o 40 personas”. Luego, casi sin plan maestro, llegó el efecto dominó: Sevilla, Barcelona y, después, otras ciudades, hasta que aquel grupo inicial se convirtió en una comunidad amplia en la que —admitió— hoy apenas conoce “a la inmensa mayoría”.

Roca recogió esa misma idea desde lo personal, poniendo fecha al origen de su complicidad con Fernández: “Javi y yo nos conocimos en un bar de Ciudad Universitaria en 2021”. A partir de ahí, resumió el crecimiento con un tono casi doméstico, como quien cuenta una cadena de llamadas y planes improvisados: “Después de liar a más amigos y más amigos, pues aquí estamos.”

En cifras, su balance dibujó el salto de escala: “en los últimos tres años hayamos hecho más de 400 Thinkglaos en 50 ciudades”, además del paso de más de 200 intelectuales por sus ciclos. Y, al mirar a la grada, quiso subrayar que el proyecto no se sostiene solo desde el escenario: “también es gracias a vosotros”, afirmó.

El cofundador también dejó anclado un hito fundacional: “el primer thinkglao fue el 5 de enero de 2022”. Una fecha concreta para explicar que lo que terminó desembocando en Vistalegre se construyó por acumulación, ciudad a ciudad, conversación a conversación, con una comunidad capaz de movilizarse y, ahora, de celebrar un techo simbólico: llenar el recinto madrileño con más de 6.000 personas.

Comentarios
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Patricia Delgado
1 hora hace
El éxito de los Thinkglaos no es casualidad, sino el resultado de un esfuerzo humano y comunitario genuino. Sin embargo, ¿cuándo veremos a esas 6,000 personas exigir más que charlas y vínculos? Necesitamos convertir esa energía en cambios tangibles y organizados.
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