Misión País, a pie de calle en Segurilla y Cervera

Misión País, a pie de calle en Segurilla y Cervera

Luis Sánchez Paz relata su experiencia en Misión País, una iniciativa vinculada a Schoenstatt que lleva a jóvenes universitarios a pueblos de España para anunciar a Jesucristo a través de la Virgen de Schoenstatt. En su testimonio explica cómo se organiza la misión, en qué consiste el “puerta por puerta” con los mini santuarios, el papel de la oración diaria y la convivencia del grupo, así como la posibilidad de prestar ayuda material cuando el pueblo lo necesita. También recuerda algunas charlas formativas recibidas durante la semana y señala qué aspectos le han marcado más a nivel personal.

Pregunta. ¿En qué pueblos habéis desarrollado esta misión?

Respuesta. Hemos estado en dos pueblos cerca de Talavera de la Reina: Segurilla y Cervera.

P. Para situarnos, ¿qué es exactamente Misión País?

R. Es un movimiento que sale de Schoenstatt y consiste en dar a conocer a Jesús a través de la Virgen de Schoenstatt en los pueblos de España. Aunque suele haber voluntariados que van a países de África y otros destinos, esto se centra más en los pueblos de aquí, para no olvidarnos de ellos.

P. ¿Cómo llega una misión de este tipo a un pueblo?

R. Hay varias maneras: o el propio pueblo lo pide —creo que a través de una página web— para que Misión País se haga allí, o es el propio Schoenstatt el que contacta con pueblos para proponer la misión.

P. ¿Quién suele participar y cómo se organiza el grupo?

R. Suelen ser jóvenes de edad universitaria, más o menos entre 18 y 22 o 23 años. El grupo es mixto, con chicos y chicas, y normalmente se forma una convivencia interna de unas 30 personas.

P. Hablas de “dar a conocer a Jesús a través de la Virgen”. ¿Cómo lo concretáis en el día a día?

R. Hacemos una dinámica que se llama puerta por puerta. Llevamos unas quince imágenes de la Virgen de Schoenstatt que se llaman mini santuarios, donde está la imagen de la Virgen y Jesús, y vamos llamando casa por casa.

P. ¿Cómo es ese primer contacto con los vecinos para que no resulte invasivo?

R. La idea es que, cuando te abren, primero te haces un poco amigo para que no sea intrusivo. Les cuentas de dónde vienes, qué estás haciendo y que vas a estar toda la semana allí. Muchas veces te invitan a entrar, te abren su casa y se charla con ellos.

P. ¿La misión se limita a lo espiritual o también incluye tareas de ayuda concreta?

R. Depende de la misión y de lo que pida la parroquia, el sacerdote o las necesidades del pueblo. No solo se trata de rezar y dar a conocer a la Virgen, sino que, si hace falta, también se echa una mano: ayuda material o mano de obra en lo que se necesite.

P. En lo personal, ¿qué te aporta espiritualmente una semana así?

R. Te ayuda porque no solo rezas mucho —hay oración por la mañana, por la tarde y misa—, sino que ves cómo personas mayores o chavales se acercan a Dios, y eso te toca. También escuchas testimonios de gente que está alejada de Dios por muchos motivos, o de personas que se acercan gracias a ese encuentro.

P. ¿Vais acompañados por sacerdotes durante la misión?

R. Se suele ir con el sacerdote del propio pueblo y, según la misión, si se puede, también se lleva alguien externo. No ocurre en todas, pero cuando es posible, sí hay acompañamiento y predicación.

P. ¿Habéis tenido también espacios de formación además de la oración y el trabajo en el pueblo?

R. Sí. En esta misión una psicóloga católica del pueblo nos dio una charla sobre heridas afectivas. Y además, como el sacerdote conoce al obispo Munilla, nos unimos con un grupo de pastoral universitaria de Talavera a una charla suya sobre cómo ser católicos universitarios en medio del mundo.

P. ¿Era tu primera vez en Misión País?

R. No, es la segunda vez que voy, y lo recomiendo mucho.

P. A veces se comenta que en estas convivencias surgen parejas. ¿Se oye eso también dentro del grupo?

R. Sí, muchas veces. Está la broma de “Pasión País”, porque al final es un ambiente católico, se vive una vida de fe y, a quien no tiene novia, a veces le sale allí una relación o un proyecto.

P. Si tuvieras que quedarte con lo más decisivo de la experiencia, ¿qué destacarías?

R. Me quedo con escuchar testimonios de la gente. Los momentos de oración están muy bien, pero escuchar esos testimonios y llevarlos a la oración es lo que más ayuda a crecer.

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