León XIV recupera el apartamento pontificio tras doce años cerrado

León XIV recupera el apartamento pontificio tras doce años cerrado

León XIV avanza con calma hacia la residencia oficial, en un traslado marcado por reformas prolongadas y decisiones medidas.

El apartamento pontificio, situado en el Palacio Apostólico Vaticano, vuelve a convertirse en la vivienda del Pontífice una vez concluyen unas obras iniciadas en mayo que se prolongan más de lo previsto debido a la complejidad de la intervención y a las exigencias de seguridad, que restringen el número de albañiles autorizados a trabajar en estancias reservadas.

El inmueble, cerrado desde 2013, ha requerido una restauración a fondo para solucionar goteras y problemas de moho, además de actualizar las instalaciones de calefacción, aire acondicionado y baños.

La residencia ocupa el tercer y cuarto piso del edificio atribuido a Bramante en el siglo XVI y ha albergado a los papas desde Pío X. En esta ocasión, el Papa ha optado por reorganizar los espacios: la planta inferior se destina a trabajo y recepción de visitas, mientras que el nivel superior queda reservado para los dormitorios.

En esa distribución, la habitación del Pontífice no dispone de baño privado ni de grandes ventanales, sino de aperturas discretas bajo la cornisa. Junto a su estancia se sitúan una pequeña capilla y una sala con aparatos de gimnasia, según ha contado su propio hermano, John Prevost, en una entrevista reciente.

Desde su elección, León XIV permanece en un apartamento del Santo Oficio que le fue asignado cuando ejercía como prefecto del Dicasterio para los Obispos. Sus colaboradores le advierten de los riesgos que presenta esa ubicación por la presencia de otros residentes y la proximidad a la calle y a una plaza romana, motivo por el que la alternativa más segura es el apartamento pontificio.

La Oficina de Prensa de la Santa Sede no fija una fecha concreta para la mudanza definitiva, aunque confirma que el Papa realizará allí sus ejercicios espirituales entre el 21 y el 27 de febrero, un dato que sitúa en el presente la disponibilidad efectiva de la residencia.

La fachada de esta vivienda es conocida por la ventana del ángelus, desde la que el Papa se asoma cada domingo para el rezo, un gesto asociado a la visibilidad del Pontífice ante fieles y ciudadanos de Roma. Justo encima de esa zona, en unas ventanitas más discretas, estarán las habitaciones del pontífice y sus dos secretarios.

En lo relativo a la vida doméstica, ha trascendido que en la casa vivirán únicamente sus secretarios particulares, los sacerdotes Edgard Rimaycuna y Marco Billeri, y no lo hará el personal de servicio. A diferencia de otros pontífices, el Papa no desea estar atendido de forma continua por religiosas: prefiere que le ayuden sin residir allí, dedicando un tiempo concreto a la limpieza y a la preparación de las comidas, sin permanecer constantemente pendientes de él. En esa misma línea de autonomía cotidiana, el Pontífice se conforma con cenas de comidas sencillas, entre las que no falta la crema de cacahuetes.

Este retorno al apartamento pontificio se interpreta también como una expresión del modo de gobierno con el que este Papa quiere guiar a la Iglesia.

Comentarios
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Lucía Rivas
2 minutos hace
La historia del Papado ha estado llena de excentricidades y lujos, pero el regreso de León XIV al apartamento pontificio refleja una búsqueda de simplicidad y autonomia. Sin embargo, esta preferencia por espacios mínimos y una vida más austera podría ser un intento de conectar con un público que pide transparencia y humildad en tiempos de crisis en la Iglesia. ¿Es suficiente este gesto para calmar las dudas sobre su liderazgo?
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