El Cardenal Mauro Gambetti, Arcipreste de la Basílica de San Pedro, presidió la bendición de animales en la Plaza Pío XII del Vaticano con motivo de la fiesta de San Antonio Abad.
Esta mañana, en la Plaza Pío XII, situada junto a la Plaza de San Pedro, se congregaron numerosos animales procedentes de la campiña del Lacio, entre ellos caballos, vacas, ovejas, conejos y gallos, para recibir la bendición durante la celebración litúrgica. Unos cincuenta caballos pertenecientes a las fuerzas armadas y a la policía estuvieron presentes en la Vía de la Conciliación.
Durante la Misa, que comenzó a las 11:00 hora local, el Cardenal Gambetti invitó a los ganaderos a reflexionar sobre el cuidado de los animales, que "requiere tiempo, energía y sacrificio, sin resultados ventajosos", y reconoció que ante esta situación "quizás nos sintamos tentados a abandonar, a ceder la actividad a otros, a buscar soluciones fáciles".
El purpurado recordó la mirada de Dios sobre cada criatura, citando el relato del Libro del Génesis: "Cada criatura es contemplada y vista en su belleza". Subrayó que el esfuerzo se recompensa con la alegría de estar "bajo la mirada de Dios" y señaló que al ser humano se le ha confiado la responsabilidad del jardín del Edén para custodiarlo, ofreciendo descanso y alimento a todos los seres vivos.
Asimismo, animó a abrir el corazón para encontrar al Señor y fortalecer los lazos de amistad y alianza entre las personas con el fin de hacer el bien en el mundo.
La celebración coincidió con la decimonovena Jornada del Ganadero, organizada por la Asamblea Italiana de Ganaderos (AIA). Al inicio de la Misa, su presidente, Roberto Nocentini, envió un saludo en el que reafirmó el compromiso de los ganaderos como guardianes de la creación y recordó las palabras del Papa León XIV: "la economía no tiene valor en sí misma, sino en la medida en que protege la dignidad humana y la Creación".
En la Plaza Pío XII, el ganadero Antonio Marongiu, de 46 años y propietario de la empresa MM en Montalto di Castro, destacó la importancia de defender las tradiciones y ofrecer alimentos controlados, genuinos y seguros. Marongiu explicó que su pasión por la ganadería comenzó a los seis años, aunque admitió que el futuro genera cierta preocupación debido a los elevados costes de producción y a que el trabajo no siempre se remunera acorde al esfuerzo.
Señaló que muchas asociaciones de ganaderos promueven su labor y que la Iglesia reconoce su dedicación y acompaña con su mensaje, como se evidenció en esta celebración.
