La Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores y Ending Clergy Abuse celebran en Roma su primer encuentro presencial para reforzar la colaboración en la lucha contra los abusos.
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La Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores y la organización internacional Ending Clergy Abuse (ECA) mantuvieron los días 15 y 16 de junio en Roma un encuentro de trabajo destinado a fortalecer la protección de menores y personas vulnerables en el seno de la Iglesia Católica, así como a impulsar una participación más activa de las víctimas en los procesos de prevención y reparación del daño.
El encuentro, promovido por el Papa León XIV, se desarrolló en el Palacio Maffei, sede de Tutela Minorum, y marcó el primer diálogo presencial entre ambas instituciones desde que se estableciera este espacio de colaboración.
A la reunión asistieron miembros de la comisión fundada en 2014 por Francisco y representantes de ECA, organización internacional dedicada a la defensa de los derechos humanos y al apoyo de víctimas de abusos sexuales.
En las sesiones de trabajo se trataron aspectos relativos a la atención integral de víctimas y supervivientes, la búsqueda de verdad, justicia y reparación, así como el compromiso institucional de proteger a las personas en situación de vulnerabilidad dentro de las estructuras de la Iglesia.
El presidente de la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores, monseñor Thibault Verny, inauguró los trabajos subrayando que la Iglesia tiene la obligación de escuchar a las víctimas y supervivientes de abusos.
En su intervención, señaló que esa escucha debe convertirse en acciones verificables y medibles. «Para ser creíble, tal escucha debe ser un ejercicio activo con resultados concretos», manifestó mons. Thibault Verny.
Por su lado, la presidenta de ECA, Gemma Hickey, superviviente de abusos en Newfoundland y Labrador, expresó su esperanza de que el encuentro transcurriera bajo «un espíritu de curiosidad, gentileza y esperanza».
La responsable de la organización enfatizó asimismo la responsabilidad compartida de proteger a menores y personas vulnerables frente a cualquier tipo de abuso dentro de la Iglesia.
Durante las jornadas, la Pontificia Comisión dio a conocer a los representantes de ECA los nuevos estatutos aprobados por León XIV el 13 de junio, ajustados a la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium.
Estos estatutos configuran un marco reforzado de protección y especifican la metodología que se seguirá para elaborar el informe anual sobre la colaboración con las víctimas en la evaluación de las prácticas de tutela que desarrollan las Iglesias locales.
Ending Clergy Abuse presentó su labor en catorce países distribuidos en cinco continentes y propuso avanzar hacia un Derecho canónico universal de tolerancia cero respecto a los abusos perpetrados por miembros del clero.
La iniciativa toma como modelo las normas ya vigentes en ciertos ámbitos eclesiales y pretende establecer criterios uniformes para toda la Iglesia.
Un aspecto que generó especial interés fue la necesidad de extender las medidas de protección más allá de los menores para abarcar a otras personas vulnerables.
Se incluyeron en esta categoría a religiosos, sacerdotes, seminaristas y miembros de movimientos laicales que pudieran hallarse en situaciones de dependencia especial o fragilidad.
Los participantes examinaron también diversos obstáculos que limitan la aplicación de las medidas de protección, como las diferencias culturales, la implementación desigual de protocolos y la limitación de recursos en determinadas zonas del mundo.
Al finalizar el denominado Diálogo de Roma sobre la Tutela, ambas instituciones identificaron varias líneas de acción para los próximos meses, entre ellas el refuerzo de los mecanismos de cooperación y comunicación continuada.
Asimismo, acordaron ampliar la participación de comunidades de víctimas procedentes de regiones menos representadas y proseguir el intercambio de propuestas sobre la mejora de la legislación canónica y de las políticas de prevención.
Los asistentes reafirmaron su compromiso de mantener una colaboración estable centrada en las víctimas y orientada a impulsar medidas concretas que contribuyan a construir una Iglesia más segura en todo el mundo.
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